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En estos tiempos difíciles que estamos viviendo, tan llenos de deprimentes malas noticias en lo económico, político y el medio ambiente, el rescate exitoso de los mineros en Chile es un soplo de aire fresco.


Al sobrevivir en forma increíble 69 días, atrapados a más de 600 metros bajo tierra, estos valientes hombres han hecho historia al salir con vida en el rescate a mayor profundidad que jamás se haya hecho. Los que muchos consideran esto como un milagro también deben tomar en cuenta el uso beneficioso de la tecnología moderna, que ha permitido la comunicación, así como proporcionarles el vital oxígeno, alimentos y agua.


Algo muy importante en la búsqueda de la paz y el entendimiento humano es evidente en cómo Chile ha manejado la crisis. En otros desastres naturales, algunos países, en lugar de aceptar o pedir ayuda exterior, se aferran a viejos odios, a orgullos nacionalistas, a diferencias políticas y divisiones religiosas evitando que  dicha cooperación se lleve a cabo.


En Chile, independientemente de ideologías políticas o religiosas, se ha aceptado sin reservas la ayuda de muchas naciones. La asistencia técnica y el asesoramiento llegó en abundancia con los resultados positivos que todos vemos.


El presidente de Chile, Sebastián Piñera, resumió este logro, diciendo que la operación “no tiene paralelo en la historia humana.”


Esperamos que este ejemplo positivo de cooperación y comprensión nos ayudará a reconsiderar que somos un solo planeta, un solo hogar, un solo pueblo. Hay soluciones a los problemas que enfrentamos, aún el terrible peligro de la aniquilación por las armas nucleares. Estas soluciones se basan principalmente en el amor a la paz, el medio ambiente y la humanidad.


Saludamos a los hermanos chilenos, que por fin se han  reunido con su familia y amigos, y a todos aquellos que han contribuido a los resultados positivos que el mundo celebra con alegría.