(Translation by Ruben Arvizu)

David Malcom Krieger, hombre de paz, falleció el 7 de diciembre de 2023 y el mundo se ha quedado sin un campeón menos.

David nació en Los Ángeles, California el 27 de marzo de 1942, hijo de Herbert y Sybil Krieger, el primer médico pediatra del Valle de San Fernando.

Estudió en el instituto North Hollywood High antes de ir al Occidental College, donde se licenció en Psicología. Poco antes de obtener su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Hawái conoció y se casó con Carolee, su esposa desde hace 57 años.

Viajó a Japón para hacer estudios como parte de su trabajo de doctorado y quedó tan conmovido por lo que vio y vivió y en Hiroshima y Nagasaki que dedicó el resto de su vida en la lucha por abolir las armas nucleares y lograr la paz. Casi al mismo tiempo fue reclutado por el ejército durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, su espíritu de paz y su sentido moral no le permitían participar en una guerra para matar. Fue, hasta donde sabemos, el primer oficial de la guerra de Vietnam que solicitó el estatus de Objetor de Conciencia.

En 1972, David llegó a Santa Bárbara para trabajar como ayudante de Elisabeth Mann Borgese en el Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas. Allí colaboró con algunas de las mentes más brillantes del momento en el tema de la democracia. Carolee y él se quedaron en Santa Bárbara, criando a sus tres hijos entre naranjos y pavos reales en la propiedad que sería siempre su residencia, trabajando incansablemente para convertir rocas y maleza en el paraíso de artistas y jardineros que es ahora.

En 1982, David, Frank Kelly, Wally Drew y otras dos personas fundaron la Nuclear Age Peace Foundation. Este sería el logro del que se sentiría más orgulloso. David Krieger dirigió la Nuclear Age Peace Foundation hasta su jubilación en 2019. Su trabajo, educando, abogando, escribiendo extensamente y hablando en muchas partes del mundo sobre los peligros de la Era Nuclear y la locura de la carrera armamentista nuclear ayudó a promover la causa de la paz con justicia, particularmente entre los jóvenes, y por supuesto con casi todas las personas que conoció personalmente. Era difícil no estar de acuerdo con su carisma, honestidad y sus profundos conocimientos sobre el tema. David Krieger fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 10 ocasiones distintas.

Cuando tenía 20 años, se apasionó por el kárate cuando estuvo en Japón. Como con todo lo que le apasionaba, fue un verdadero campeón, obteniendo su cinturón negro en el estilo Shito-Ryu, fundando y dirigiendo su propio Instituto Dojo, Pacific Karate-Do. Enseñó Karate a muchos habitantes de Santa Bárbara en las décadas de 1970 y 1980, teniendo entre sus mejores amigos a algunos de sus antiguos alumnos.

Le encantaba jugar al tenis y, durante años, pasaba sus tardes libres y las mañanas de los fines de semana jugando con varias de sus amistades.

También fue un poeta prolífico. Encontraba en la poesía una forma excelente de expresar sus sentimientos sobre los sucesos mundiales y las alegrías cotidianas.

David Krieger fue un hombre de pensamiento, de convicción y de honor. Quería hacer del mundo un lugar más seguro, más pacífico y, en definitiva, más amable y justo para todos. Nunca dejó de creer que era posible. En su honor, exhortamos a todos a continuar con su ejemplo.