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| La Guerra no es Inevitable by David Krieger. Traducción de Rubén Arvizu. March 14, 2012 |

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No siempre han habido guerras, y no siempre tiene que haber guerra. Antes del inicio de la civilización, pudieron haber habido escaramuzas tribales, pero no existía guerra organizada entre fuerzas militares.
No fue sino hasta que la agricultura permitió la especialización de la sociedad, y con ello la jerarquía y la generación de una clase de guerreros leales a un líder militar o político o un sistema social, que las guerras comenzaron en serio. La agricultura requiere la defensa de las fronteras y los cultivos. Tal defensa requiere la especialización de una clase de guerreros organizados en fuerzas militares. Dichas fuerzas requieren de organización y un grupo de jóvenes dispuestos a ser soldados potenciales. Sin embargo, sistemas legítimos de defensa también pueden convertirse en fuerzas ofensivas. Los líderes de la historia han sido expertos en justificar la guerra de agresión como si fuera de defensa.
La guerra es un subproducto de la civilización, y se hacían más probables cuando competían distintas entidades sociales, como las ciudades-estado o los Estados nacionales de la actualidad. En el siglo 20, las guerras se convirtieron en mundiales. En la Primera Guerra Mundial, los soldados asesinaban en su mayoría a soldados. En la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, con el desarrollo de la moderna guerra aérea, las ciudades y los civiles se convirtieron en blancos de guerra. Unos 20 millones de personas murieron en la Primera Guerra Mundial, y unos 50 millones en la Segunda Guerra Mundial.
La tecnología de la guerra ha aumentado en complejidad y letalidad. La Segunda Guerra Mundial terminó con la destrucción de dos ciudades japonesas no protegidas, Hiroshima y Nagasaki, por dos bombas atómicas de Estados Unidos, una cayendo en cada ciudad. Esto abrió una nueva era, la era nuclear, en la que se hizo posible destruir la civilización y la vida compleja en el planeta, incluyendo los seres humanos. Por nuestra propia inteligencia, hemos creado instrumentos capaces de destruirnos a nosotros mismos. La fabricacación de armas nucleares ha hecho que el mundo corra un grave peligro si hubiera una guerra de este tipo.
La guerra requiere un alto nivel de organización social, pero la paz requiere un mayor nivel de esa organización. La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza entre las naciones, excepto bajo condiciones muy limitadas de defensa propia o cuando el Consejo de Seguridad autoriza el uso de la fuerza. Por supuesto, esta prohibición en contra del uso de la fuerza no ha tenido mucho éxito, en gran parte debido a que las grandes potencias se han basado en la ley de la fuerza en vez de la fuerza de la ley.
Hemos creado una situación en la que son obsoletas ya sea la guerra o la humanidad. Los humanos podemos elegir. Podemos optar por poner fin a la guerra, o continuar seguir corriendo el riesgo de que la guerra ponga fin a nuestra existencia. Esta es la forma en que Bertrand Russell y Albert Einstein lo describieron en una declaración en 1955 llamando para poner fin a la guerra debido al poder de las armas termonucleares: "Este es el problema que les presentamos, la verdad cruda, terrible e ineludible: ¿Vamos a poner fin a la raza humana, o renunciará la humanidad a la Guerra?. La gente no se enfrentará a esta alternativa porque es muy difícil terminar con la guerra ."
Pero debemos hacer frente a esta alternativa. La paz es un imperativo de la era nuclear. Es a la vez un derecho y una responsabilidad. Cuanto antes nos demos cuenta de esto, más pronto podremos seguir adelante con la necesaria tarea de abolir las armas nucleares y la construcción de un mundo sin guerra. Al hacerlo, liberaremos enormes recursos que se pueden utilizar para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU para erradicar la pobreza, mejorar la salud, proteger el medio ambiente y mejorar la vida de las personas en todas partes.
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