

| Amando La Bomba Después de Todos Estos Años Por David Krieger Traducción de Rubén Arvizu 4 de Septiembre, 2009 |
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El artículo de Jonathan Tepperman en la edición de la revista Newsweek, del 7 de septiembre de 2009 "Por qué Obama debe aprender a amar la bomba," es un argumento frívolo de que las armas nucleares "en efecto, no hacen que el mundo sea más peligroso ...." Según el Sr. Tepperman, " En realidad, con la bomba es posible que estemos más seguros". Él comparte esta forma de pensar con Kenneth Waltz, profesor emérito en ciencias políticas de la Universidad de California, al cual describe como el principal “optimista nuclear."
Waltz expresa su optimismo de esta manera: "Ya hemos tenido 64 años de experiencia desde Hiroshima. Es sorprendente y contra todos los precedentes históricos que en todo este período, no ha habido ninguna guerra entre los Estados nucleares." En realidad, hubo una serie de guerras entre estados con armas nucleares, como los conflictos en Corea, Vietnam y Afganistán, y algunos, a punto del precipicio siendo lo más notable la Crisis de los Misiles de 1962. La lógica de Waltz es similar a la observación de un hombre que cae de un edificio de gran altura, y piensa que ya ha caído casi 64 pisos sin que nada malo le ocurra, y concluye que hasta ahora todo parece tan normal que los demás deberían intentarlo. ¡Una lógica muy peligrosa!
Tepperman se apoya en las ideas de Waltz, y concluye que "todos los Estados son racionales", aunque sus dirigentes puedan tener un montón de malas cualidades, como ser "estúpido, mezquino, venal, e incluso maligno." Nos pide confiar en que la racionalidad siempre prevalece cuando hay un riesgo de represalia nuclear, porque estas armas hacen que "los costos de la guerra sean enormes e inaceptables." Más bien nos pide hacer algo más que confiar en la racionalidad de los dirigentes, que apostemos el futuro en esta proposición. "La lógica de la disuasión y la destrucción mutua es muy convincente", Tepperman argumenta, "nos ha llevado a lo que se conoce como la paz nuclear ." Pero si esto es una paz digna de ese nombre, -que no lo es-, no vale la pena arriesgar el futuro de la civilización. Un líder maniático que controla un arsenal nuclear podría iniciar una conflagración, resultando en una Hiroshima mundial.
Más adelante, Tepperman celebra "la lógica de hierro de la disuasión, pero es una teoría que está muy lejos de sus raíces como "lógica de hierro. " Es una teoría basada en las amenazas que deben comunicarse y creerse efectivamente. Los líderes de un país con armas nucleares deben comunicar a otros países (“B”, “C”, etc.) las condiciones en las que tomará represalias con armas nucleares. Los líderes de los demás países deben entender y creer que la amenaza de un país, de hecho, se llevará a cabo. Entre más tiempo pase sin que las armas nucleares se utilicen, los demás países llegarían a creer que pueden desafiar al país “A” sin temer una represalia nuclear. Entre más provoque el país “A” a otros países, mayor será el incentivo para que estos desarrollen sus propios arsenales nucleares. La disuasión es inestable y, por lo tanto precaria.
La mayoría de los países del mundo rechazan este argumento, apoyado prominentemente por Kenneth Waltz, de que la proliferación de armas nucleares hace que el mundo sea más seguro. Estos países se unieron en el Tratado de la no Proliferación de Armas Nucleares (TNP) para evitar la propagación de estas armas, pero nunca han aceptado mantener indefinidamente un sistema de apartheid nuclear en la que algunos Estados poseen armas nucleares y otros tienen prohibido hacerlo. La negociación principal requiere que los cinco estados con armas nucleares del TNP (EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia y China) participen en negociaciones de buena fe para el desarme nuclear, y la Corte Internacional de Justicia interpretó que esto significa el desarme nuclear completo en todos sus aspectos.
Tepperman parece argumentar de que el Tratado de la no Proliferación de Armas Nucleares es una mala política, y que las armas nucleares, por su amenaza, hacen innecesarios los esfuerzos de la no proliferación e incluso es algo imprudente. Si algunos otros estados, incluyendo Irán, desarrollan arsenales nucleares, concluye que no sería tan malo, “dada la forma en que las bombas tienden a un comportamiento político más suave." Aquellos que se oponen a la disposición favorable de Tepperman hacia la bomba, son identificados como "pesimistas nucleares." Si es así, ciertamente yo soy uno de ellos, que ven que éstas presentan un peligro inminente a nuestra seguridad, a la especie humana y nuestro futuro.
Tepperman considera que, visto desde su optimista punto de vista, "las armas nucleares comienzan a parecer mucho menos aterradoras". "La paz nuclear", nos dice, "se basa en un pacto del miedo: la aceptación de una pequeña probabilidad de que algo muy malo va a pasar a cambio de una oportunidad mucho mayor de que algo muy malo - la guerra convencional - no va a suceder ". Pero el" muy malo " que nos pide a aceptar es el fin de la especie humana. Sí, eso sería grave. Asimismo, no presenta argumentos válidos de que en un mundo sin armas nucleares, las perspectivas de la guerra convencional se incrementarán dramáticamente. Después de todo, es sólo una suposición no demostrada de que las armas nucleares han evitado las guerras, o lo harían en el futuro. Ciertamente hemos llegado varias veces demasiado cerca de una catástrofe nuclear. * (nota del traductor. Como prueba de lo anterior, véase mi artículo “Bombas Nucleares Cruzan Libremente los Estados Unidos” 5 de septiembre de 2007)
Como un comentario final de su defectuosa lógica de la disuasión, Tepperman pide ofrecer a cualquier estado con armas nucleares una opción de "supervivencia de segundo ataque." Por lo tanto, no sólo favorece a las armas nucleares, además considera que la seguridad de esas armas es también una seguridad para la humanidad. Es de suponer que espera que el presidente Obama proporcione armas nucleares nuevas y seguras a Corea del Norte, Pakistán y cualquier otra nación para que se sientan lo suficientemente seguros de no utilizar sus armas en un primer ataque. ¿Realmente queremos apostar al futuro de la humanidad esperando que Kim Jong-Il y sus sucesores sean más racionales que el Sr. Tepperman?
David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org) y consultor del Consejo por un Mundo Futuro. Su nuevo libro, The Challenge of Abolishing Nuclear Weapons, está disponible en Amazon.com.