

| El Presidente Obama Convoca a un Mundo Libre de Armas Nucleares Por David Krieger Traducción de Rubén Arvizu 7 de abril, 2009 |
Click here for the English version
En un notable discurso pronunciado en Praga el 5 de abril de 2009, el Presidente Obama ofreció una nueva esperanza para un mundo libre de armas nucleares. "Digo claramente y con convicción," declaró, "el compromiso estadounidense por buscar la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares." Y agregó, a su atenta y entusiasta audiencia, que Estados Unidos, como el único país que ha utilizado las armas nucleares, "tiene la responsabilidad moral de actuar."
Durante muchos años, la Nuclear Age Peace Foundation ha insistido por el liderazgo de EE.UU. por un mundo libre de armas nucleares, basado en el entendimiento de que si EE.UU. no es el líder, no será posible un progreso significativo. En las últimas dos presidencias este liderazgo ha faltado. Durante la administración de George W. Bush, EE.UU. fue el principal obstáculo para el desarme nuclear. Ahora, con el presidente Obama, hay un cambio espectacular y el objetivo para lograr un mundo libre de armas nucleares, que una vez parecía lejano, si no imposible, parece estar al alcance de la mano.
El discurso del Presidente Obama en Praga fue un momento de cambio radical, una promesa de cambio histórico sin precedentes sobre la cuestión más peligrosa que enfrenta no sólo Estados Unidos, sino el mundo. En este discurso, reconoció el imperativo de la seguridad común de eliminar las armas nucleares, y la responsabilidad moral de la nación norteamericana de dirigir este esfuerzo.
Dejó en claro que aunque Estados Unidos no puede hacerlo solo, será ejemplo por sus acciones. Hizo un llamamiento para "medidas concretas," incluida la reducción del papel de las armas nucleares norteamericanas en la estrategia de seguridad nacional e instó a otros Estados poseedores de armas nucleares a que hagan lo mismo; la reducción en sus arsenales y lograr que su gobierno ratifique por completo el Tratado de Prohibición de los Ensayos. Además pugnará por la búsqueda de un nuevo tratado para poner fin a la producción de material fisionable, el fortalecimiento del Tratado de la No Proliferación, la creación de un banco internacional de combustible para reducir los riesgos de proliferación, asegurando que las armas nucleares no serán adquiridas por los terroristas, impulsando un esfuerzo internacional para lograr dentro de cuatro años el control de materiales nucleares vulnerables en todo el mundo, y convocar este mismo año a una Cumbre Mundial sobre la Seguridad Nuclear.
Obama reconoce que un mundo sin armas nucleares "no se alcanzará de inmediato." Advirtió de que ese mundo tal vez él no lo vea durante su vida, y que su realización requerirá "de paciencia y perseverancia." Pero este no fue un discurso sobre simples plazos. Fue uno que establece una visión muy necesaria, y la promesa de liderazgo. Él ha dado un importante paso hacia la meta de un mundo libre de armas nucleares y se compromete a trabajar para lograrlo. Ahora, debe formularse y aplicarse un plan más amplio.
Con la voluntad política que Obama ha proporcionado, es posible que podamos avanzar mucho más rápido hacia un mundo sin armas nucleares de lo que habíamos imaginado previamente. Ahora que esos elementos están en su lugar, puede sorprendernos la rapidez conque el proceso de planificación y ejecución puede proceder para la total eliminación de estas armas sin sentido.
El Presidente Obama es un hombre de gran visión, un líder que ve más allá del horizonte. Cuando encuentra un problema que requiere el cambio, se dirige a él y propone soluciones. Conoce muy bien la amenaza de las armas nucleares. Su propuesta y los pasos iniciales hacia ese vital logro merecen nuestro firme apoyo.
Nos recordó que habrá muchos que dirán que no se puede hacer. Pero estos negativistas no pueden robar el futuro de aquellos que buscan un mundo libre de la amenaza nuclear o de los cometidos a la construcción de un mundo en paz. El Presidente necesitará que el pueblo estadounidense esté con él diciendo: "Sí, podemos."
David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation. Rubén Arvizu es Director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation.