¿Es Japón demasiado cortés en el tema del desarme nuclear?
Por David Krieger
Traducción de Rubén Arvizu

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¿Por qué es que cuando los líderes del llamado G-8 estuvieron en Japón, evitaron escrupulosamente toda visita a Hiroshima y Nagasaki?  El gobierno japonés no invita a sus huéspedes distinguidos a visitar estas ciudades que sufrieron los bombardeos atómicos en 1945, y los huéspedes no van por su cuenta  a hacer esa visita. Tal vez los funcionarios japoneses piensen que sería una molestia para sus invitados -muchos de los cuales tienen el control de los arsenales nucleares-  el ver de primera mano, en los museos de la Paz en Hiroshima y Nagasaki, la destrucción que esas armas han causado. Pero también podría ser altamente educativo para ellos.
 
Las armas nucleares se han convertido en un tema surrealista. Han transcurrido casi 63 años desde que se utilizaron en la guerra. Para la mayoría de la gente, están fuera de su vista y por lo tanto, de su mente, pero no para todas las personas y, en particular, no para los dirigentes del G-8. Ellos todavía hablan de estrategia nuclear, proliferación nuclear y el paraguas nuclear. De lo que deberían estar hablando, sin embargo, es sobre el desarme nuclear, y eso no va a ocurrir en estos oscuros días finales de la era  de George W. Bush.
 
La Secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, llegó a Tokio y proclamó que Estados Unidos. "tiene la voluntad y la capacidad de hacer frente a toda la gama, e insisto, toda la gama de disuasión en sus compromisos con Japón." Uno se pregunta cómo fue recibida esa declaración en Japón. ¿Los japoneses se sienten más seguros al saber que Estados Unidos está dispuesto, si es necesario, a tomar represalias con armas nucleares en nombre de Japón?  El constante recordatorio de los hibakusha, los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, es "¡Nunca más!" Pero mientras haya armas nucleares en el mundo, el "de nuevo" no puede descartarse.
 
La prueba de una ojiva nuclear efectuada por Corea del Norte es motivo de preocupación, pero la forma de disuadir a Corea del Norte no es amenazándola con la aniquilación nuclear de parte de Estados Unidos en el caso de que atacara a Japón. En cualquier caso, la represalia daría muy poco consuelo a Japón si fueron atacados de nuevo con armas nucleares. La clave es el desarme nuclear, no sólo de Corea del Norte, sino de todos los Estados poseedores de dichas armas. ¿Por qué Japón no insiste más para lograr este objetivo?

Una respuesta japonesa adecuada a Condoleezza Rice, vocera de la política de Bush, hubiera sido: "muchas gracias por el ofrecimiento, pero no queremos estar a la sombra de su sombrilla nuclear y que amenacen con aniquilaciones masivas en nuestro nombre. Sabemos lo que significa ser atacado por esas armas, ya que ustedes lo hicieron  casi al final de la Segunda Guerra Mundial. Apoyamos a nuestros hibakusha en su lucha por un mundo libre de armas nucleares. Queremos que ustedes hagan efectivos esos deseos. "
 
Yendo aún más allá, los japoneses pudieron haber respondido que nadie debería tener el control de las armas nucleares sin antes ser testigos de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki mostrada en sus museos de la Paz y sin antes haberse reunido con los sobrevivientes de tal infierno y escuchado sus relatos. De hecho, ningún país debería tener armas nucleares en su arsenal. Hasta que el Japón tome esa postura, seguirá siendo sólo otra nación que directa o indirectamente apoya el statu quo nuclear con todos sus peligros.
 
El pueblo japonés debe estar orgulloso de sus ciudades de Hiroshima y Nagasaki, magníficamente reconstruidas después de tan espantosa  tragedia, y del espíritu y la valentía de los hibakusha. Japón tiene un papel clave que desempeñar para poner fin a las armas nucleares que amenazan a la humanidad, pero no va a tener éxito en esta función siendo solo un amable anfitrión, no llevando a sus invitados a Hiroshima y Nagasaki, y no exigiendo a los socios del  G - 8  a librar al mundo de la pesadilla nuclear.

David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org) y consejero del World Future Council.

Ruben Arvizu es Director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation.


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