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El Legado de Paz de Martin Luther King
Por David Krieger
Traducción de Rubén Arvizu

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Hace cuarenta años, el 4 de abril de 1968, Martin Luther King, Jr fue asesinado en Memphis, Tennessee.  King tenía 39 años, y ya era una figura dominante en Estados Unidos y en el panorama mundial. Fue mejor conocido como un líder de los derechos civiles, pero fue también un activista por la eliminación de la pobreza y un fuerte crítico de los EE.UU. en la guerra de Vietnam. King, siguiendo los pasos de Gandhi, creyó firmemente en la no violencia y la paz, y en contra de la opinión de muchos de sus seguidores habló poderosamente en contra de la guerra.

En los 40 años que han pasado desde su muerte, el compromiso del Dr. King con la paz y sus fuertes declaraciones en contra de los EE.UU. en la guerra de Vietnam han sido a menudo omitidos al recordar su legado. Pero hoy, cuando EE.UU. libra otra guerra ilegal e inmoral en un lejano país, de nuevo matando a jóvenes estadounidenses y cientos de miles de civiles de la nación invadida, su feroz oposición a la guerra de Vietnam debe ser recordada por las lecciones que él nos dejó.
 
Sólo tres semanas después del asesinato, su viuda, Coretta Scott King, pronunció un discurso en la ciudad de Nueva York que el doctor King  había previsto dar. En ese discurso, leyó algunas notas que su esposo había escrito en la preparación de su  lectura, "Diez Mandamientos en Vietnam." Con pequeños cambios, estos podrían llamarse, "Diez Mandamientos en Irak."  Nos conducen a las mismas raíces de la cultura  militarista estadounidense.
 
Estos son  los "Diez Mandamientos de Vietnam", escritos por el Dr. King  poco antes de su prematura muerte:
 
1. No has de creer en una victoria militar.
2. No has de creer en una victoria política.
3. No has de creer que el pueblo vietnamita nos ama.
4. No has de creer que el gobierno de Saigón cuenta con el apoyo del pueblo.
5. No has de creer que la mayoría de los vietnamitas del Sur ven al Viet Cong como terroristas.
6. No has de creer en las cifras oficiales de norteamericanos o enemigos muertos.
7. No has de creer que los generales son los que saben mejor.
8. No has de creer que la victoria del enemigo significa el triunfo del comunismo.
9. No has de creer que el mundo apoya a los Estados Unidos.
10. No matarás.
 
El Dr. King sabía hablar sobre la verdad del poder, y en su valor y  compromiso radica su propio poder. Si hubiera vivido más años, habría sido una enorme fuerza para imponer la paz en Estados Unidos y el mundo. Sus mandamientos contrastan con la cómoda actitud de nuestros dirigentes que mienten sobre la guerra, las que son tan ampliamente aceptadas sin cuestionamiento.
 
En Irak, no habrá una victoria militar, ni una victoria política. La victoria es una ilusión peligrosa, y ya hemos perdido la guerra. El pueblo iraquí no nos quiere. Hemos destruido sus vidas y su país. El gobierno iraquí no tiene el apoyo del pueblo iraquí y está sostenido sólo por nuestro poder militar. No sabemos cuál es la opinión del pueblo iraquí sobre los iraquíes combatientes, pero sí sabemos que quieren que EE.UU. abandone su país.
 
En la guerra de Irak, los EE.UU. ni siquiera se molestan en contar el número de iraquíes que han sido asesinados, y se oculta al pueblo norteamericano las bolsas con los soldados estadounidenses muertos en la guerra. Los generales no lo saben todo. Lo único que saben es cómo hacer la guerra e incluso en eso están fallando. La victoria del enemigo ya no significa la del comunismo, pero tampoco significa la victoria para el terrorismo. El mundo no apoya a Estados Unidos en esta guerra. Nunca lo ha hecho. La guerra nunca fue sancionada por las Naciones Unidas y, al igual que la guerra de Vietnam, es ilegal e inmoral.

Y por último, el doctor King, un ministro bautista, nos recuerda, de esta antigua sabiduría: "No matarás". Él nos desafía a elevarnos por encima de nuestros dirigentes, nuestra cultura y nuestra historia. Él nos desafía a ser algo que nunca hemos sido, una nación pacífica y justa.

David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation. Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.


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