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La Nuclear Age Peace Foundation te Necesita
Por David Krieger
Traducción de Rubén Arvizu
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La Nuclear Age Peace Foundation (NAPF) es una organización civil, formada por y con el apoyo de las personas que creen en sus objetivos. Al igual que miles de otras organizaciones civiles de todo el mundo, la NAPF intenta alcanzar metas que harán del mundo un lugar mejor.
El principal objetivo de la NAPF es abolir las armas nucleares. Este es un objetivo que no puede realizar directamente. Se trata de una labor, por ejemplo, que se diferencia de la asistencia directa con alimentos o suministros médicos a las víctimas de desastres o a las personas que viven en la extrema pobreza. Para lograr su misión de abolir las armas nucleares, la NAPF debe ejercer influencia sobre los hacedores de la política, que conduzca a la creación de un mundo libre de armas nucleares. La Fundación enfoca sus esfuerzos en educación y el convencimiento. Por estos trabajos, la Nuclear Age Peace Foundation ha sido reconocida por las Naciones Unidas como una organización Mensajera de la Paz.
Dado que el objetivo de crear un mundo libre de armas nucleares requiere de un amplio esfuerzo internacional y los recursos de la Fundación son limitados, deben crearse estrategias para el cumplimiento de su misión. Por lo tanto, NAPF ha llegado a la conclusión de que lo mejor es dirigir sus esfuerzos trabajando con redes internacionales de organizaciones civiles con ideas afines, y centrándose específicamente en el cambio de la política nuclear de EE.UU.
Entre sus logros, la NAPF ayudó a fundar la Red Global Abolición 2000 para la eliminación de las armas nucleares, que ahora vincula a más de 2.000 organizaciones y municipalidades en todo el mundo. También es miembro fundador de la Middle Powers Initiative, una coalición internacional de organizaciones que trabaja con gobiernos no nucleares para poder presionar a los países poseedores de armas nucleares a que eliminen dichos armamentos. NAPF ayudó a fundar la Red Internacional de Ingenieros y Científicos por una Responsabilidad Global. A finales de los 90, colaboró con los exitosos esfuerzos para cerrar la base naval de Estados Unidos en la isla de Vieques, Puerto Rico. La Fundación mantiene una oficina en Washington, DC, donde está en constante comunicación con las organizaciones en pro del control de armamentos y el desarme y que se presentan ante el Congreso estadounidense. NAPF sigue trabajando activamente proveyendo liderazgo en todo lo posible.
Siendo una organización con sede en Estados Unidos, ha llegado a la conclusión de que el liderazgo estadounidense es necesario para hacer progresos significativos en la eliminación de las armas nucleares. Es por ello que NAPF hace especial hincapié en la educación pública en éste país sobre las cuestiones y peligros de las armas nucleares y la necesidad de abolirlas. Al mismo tiempo, hace esfuerzos por influir en los encargados de formular la política de EE.UU.
La era nuclear ya ha rebasado los 60 años, y hasta el momento no existe un senador estadounidense que abogue por la abolición de las armas nucleares como uno de sus principales objetivos legislativos. Tampoco ha sido este tipo de liderazgo ejercido por ningún Presidente de los EE.UU., aunque algunos han señalado la importancia de esta cuestión.
La Fundación se ha centrado en la imperiosa necesidad de educar al público sobre la urgencia de abolir las armas nucleares, presionando a sus representantes electos a que tomen posiciones más firmes sobre la eliminación de las armas más terribles que la humanidad jamás ha conocido.
Hay muchos obstáculos para lograr el cambio en el ámbito de la política nuclear estadounidense. En primer lugar, los principales medios de comunicación no son
muy receptivos al mensaje de NAPF. En segundo lugar, factores psicológicos de miedo, negación y apatía hacen de esto una cuestión difícil para atraer la atención y participación del público en general. En tercer lugar, es muy probable que el ciudadano común piense que su voz no cuenta en este asunto y que los políticos no le presten ninguna atención. En cuarto lugar, existen los intereses de las empresas que se benefician con las políticas bélicas y que ejercen una enorme influencia en el gobierno de EE.UU.
A pesar de estos obstáculos, los sondeos de opinión indican que más del 70% de los estadounidenses favorecen el desarme nuclear. Es significativo el hecho de que hay una gran desconexión entre la mayoría de la población del país y su gobierno sobre la cuestión de eliminar los arsenales nucleares. El gobierno norteamericano, por razones que más tienen que ver con poder y ganancias económicas que la seguridad nacional, considera que es preferible seguir confiando en las armas nucleares, a pesar del peligro de que éstas caigan en manos de terroristas.
Un número de altos ex-funcionarios encargados de la formulación de la política de EE.UU.- incluyendo Henry Kissinger, George Shultz, William Perry y Sam Nunn -- han llegado a la conclusión de que el mundo se encuentra en un punto de “no regreso” y que es cuestión del mayor interés para EE.UU., proporcionar liderazgo en pro de un mundo libre de armas nucleares. Esta es la posición a la que la Nuclear Age Peace Foundation llegó hace 25 años.
NAPF ha sido durante un cuarto de siglo, una voz de la conciencia y la cordura ante la amenaza de aniquilación a la que se enfrenta la humanidad. Ha sido también una voz clamando en el desierto. Hemos estado del lado de la razón, pero se nos ha ignorado. Es hora de un nuevo liderazgo en Estados Unidos.
Sin el firme cometido de la nación estadounidense, el objetivo de un mundo libre de armas nucleares nunca se alcanzará. La patria de Washington y Lincoln puede tomar medidas importantes para garantizar la seguridad de su propio futuro, así como el de la humanidad, y liberar recursos para invertirlos en el bien común.
La labor de la Nuclear Age Peace Foundation es más crítica que nunca. Pero para tener éxito como una organización civil, la Fundación necesita mayor apoyo financiero y personal de la sociedad. Los que han dado baja prioridad al desarmamiento nuclear están jugado a los dados con el futuro de sus hijos, nietos y las generaciones futuras. La abolición de las armas que pueden aniquilar la vida planetaria es la misión de NAPF, y también de todos aquellos con conciencia ante el peligro más inminente al que jamás nos hemos enfrentado.
David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation. Para firmar la Petición al Próximo Presidente demandando un liderazgo de Estados Unidos para un mundo libre de armas nucleares, visite www.wagingpeace.org/appeal.
Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.