Diálogo de las Armas Nucleares Sócrates
y el Presidente
Por David Krieger, Abril 5, 2007
Traducción de Rubén Arvizu |
En un agradable día primaveral,
Sócrates se encontró con el presidente
de Estados Unidos mientras daba un paseo a través
de Washington. Después de intercambiar saludos,
se suscitó el siguiente diálogo.
Sócrates: ¿Qué son las armas nucleares?
Presidente: Son las armas más destructivas inventadas
por el hombre. Se consideran un gran logro tecnológico.
Sócrates: ¿Para qué las utilizan?
Presidente: Para protegernos.
Sócrates: ¿Cómo protegen?
Presidente: Amenazando con utilizarlas contra cualquiera
que nos quisiera atacar.
Sócrates: ¿Y eso logra que nadie los ataque?
Presidente: Siempre he pensado que sí.
Sócrates: ¿Cómo puedes saber que
las armas nucleares han evitado que alguien los ataque?
Quizás no los habrían atacado de todos modos.
Presidente: Es un buen punto, pero pensamos que las armas
nucleares nos hacen más seguros.
Sócrates: ¿Cómo los hacen más
seguros?
Presidente: Podemos destruir cualquier país que
pudiera atacarnos.
Sócrates: ¿Hay países que pudieran
atacarte?
Presidente: Por supuesto, es un mundo peligroso.
Sócrates: ¿Dirías que otros países
se pueden dividir en dos grupos, los que son amigos y los
que son enemigos?
Presidente: Sí.
Sócrates: Supongo que no esperarás ser atacado
por un país amistoso, y no necesitas las armas nucleares
para amenazar a tus amigos.
Presidente: Eso es verdad.
Sócrates: Así pues, ¿sería
solamente a tus enemigos a los que necesitarías
amenazar con las armas nucleares?
Presidente: Sí.
Sócrates: ¿Qué enemigos te están amenazando
ahora con las armas nucleares?
Presidente: Bueno, está Corea del Norte.
Sócrates: ¿Pero no Corea del Norte ha ofrecido
eliminar sus armas nucleares a cambio de garantizarle su
seguridad y ayudarle en su desarrollo?
Presidente: Sí, así es.
Sócrates: ¿Hay otros enemigos?
Presidente: Está Irán.
Sócrates: ¿Irán tiene armas nucleares?
Presidente: No, pero sí la capacidad de quizás
desarrollar armas nucleares en el futuro.
Sócrates: ¿No debes entonces ahora negociar
con Irán para evitar que desarrolle las armas nucleares?
Presidente: Eso tendría sentido, pero son muy difíciles
para negociar.
Sócrates: Puesto que estas armas son tan peligrosas, ¿no
valdría el esfuerzo hacerlo?
Presidente: Supongo que sí.
Sócrates: ¿No es verdad que si algunos países
tienen armas nucleares, otros países las desearán?
Presidente: Efectivamente.
Sócrates: ¿No es verdad que en el Tratado
de la No Proliferación, casi todos los países
del mundo acordaron no desarrollar o no adquirir armas
nucleares, y como intercambio, las naciones con armas nucleares
acordaron negociar de buena fe para eliminarlas?
Presidente: Sí, pero los países con armas
nucleares solamente han dicho eso para conseguir que los
estados no nucleares se unan al tratado.
Sócrates: ¿Los estados con armas nucleares
no tenían ninguna intención de cumplir con
su parte del tratado?
Presidente: Sería irresponsable de nuestra parte
deshacernos de nuestras armas nucleares.
Sócrates: ¿Pero no convienes en que tus
armas nucleares son un incentivo para que otros países
desarrollen sus propias armas nucleares?
Presidente: Eso tiene sentido.
Sócrates: ¿El mundo será más
seguro si más países desarrollan armas nucleares?
Presidente: No, será más peligroso.
Sócrates: Entonces ¿no deben los países
con armas nucleares cumplir con su obligación de
negociar su eliminación?
Presidente: Pero un terrorista puede desarrollar armas
nucleares, y necesitamos protegernos contra el terrorismo.
Sócrates: ¿Tus armas nucleares te protegieron
contra el ataque terrorista del 11 de septiembre?
Presidente: No.
Sócrates: ¿Habrían podido tus armas
nucleares protegerte ¿contra un 11 de septiembre
nuclear?
Presidente: No.
Sócrates: Todavía no has localizado a Osama
bin Laden. Si los terroristas te atacaran con armas nucleares, ¿qué represalias
tomarías en su contra?
Presidente: No sé.
Sócrates: ¿No sería menos probable
que los terroristas obtengan un arma nuclear si hubiera
menos de ellas en el mundo?
Presidente: Sí.
Sócrates: ¿No es esa entonces una razón
para el desarme nuclear?
Presidente: Sí. Pero necesitaríamos que
otros países se nos unieran en el desarme
nuclear.
Sócrates: ¿Cómo sería posible
hacer que otros países se les unan en el desarme
nuclear?
Presidente: Alguien tendría que tomar un papel
de liderazgo en las negociaciones.
Sócrates: ¿Sería razonable que el
país más poderoso del mundo tomara tal papel
de liderazgo?
Presidente: Sí, supongo que sí.
Sócrates: ¿El país más poderoso
del mundo no tendría todo para ganar con tal liderazgo?
Presidente: Sin duda que sí. Podría cumplir
con sus obligaciones según el derecho internacional,
mientras que aumentaría su estatura moral. Podría
también reducir dramáticamente los riesgos
de que armas nucleares pudieran caer en manos de terroristas.
Sócrates: Entonces ¿Qué estás
esperando?
Presidente: Debo regresar ahora mismo a mi oficina. Quiero
compartir de inmediato estos pensamientos con los miembros
del Congreso, y lograr que las negociaciones comiencen
lo antes posible. Gracias, Sócrates. Qué afortunado
fui de haberme encontrado hoy contigo.
David Krieger, que descubrió este diálogo,
es presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org).
Es ardiente admirador de Sócrates y abogado
por el desarme nuclear.
Rubén Arvizu es Director para América
Latina de la Nuclear Age Peace Foundation e igualmente
estudioso de la filosofía de Sócrates.
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David on KPFK-FM's World Focus program aired February 4,
2007 by RIGHT-clicking HERE and
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