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¿Por Que Todavia Hay Armas Nucleares?
Por David Krieger, August 25, 2006
Traducción de Rubén Arvizu
Recibí recientemente una carta de un conocido activista sueco del desarme nuclear. Comienza citando algo que yo había dicho a principios de este año: "Un estado poderoso como Estados Unidos, tiene todo que perder y muy poco que ganar poseyendo armas nucleares." Indicó que estaba totalmente de acuerdo, y entonces planteó estas preguntas que mucho lo atormentan: ¿"Por qué aún existen armas nucleares? O, más filosóficamente : ¿Qué necesidad hay para que la sociedad, los ciudadanos y los líderes posean armas nucleares?" Pienso que éstas son preguntas importantes, para las que no hay respuestas fáciles, pero que merecen nuestra mayor consideración.
Yo comenzaría argumentando que todavía hay armas nucleares porque los elitistas estadounidenses no ven con entusiasmo el desarme nuclear ni han ejercido un liderazgo para lograrlo. Por supuesto, esto conduce a la pregunta: ¿ Por qué los elitistas no han abolido estas armas? A esta pregunta ofrecería las siguientes reflexiones:
1. Los que detentan el poder en Estados Unidos siguen acogiéndose en viejas formas de pensar como, " Entre más poderosa sea el arma, mayor es la seguridad que proporciona."
2. La clase dominante norteamericana continúa pensando y actuando como si las armas nucleares proporcionaran seguridad e influencia en el sistema internacional. Las armas nucleares son vistas por este grupo sobre todo como armas de último recurso. Pero pueden también ser vistas como armas que fácilmente sirvan para amenazas más mundanas, y su mera existencia se acepta como necesaria para mantener a otros países en línea.
3. Este mismo grupo se apoya en las nociones falsas de que es prestigioso poseer estas armas y que contribuyen a aumentar la imagen nacional de "superpotencia".
4. Las elites norteamericanas parecen estar influenciadas por el concepto de que la tecnología es irreversible; una vez que se ha creado no puede ser destruida. O, como a veces se dice, "El genio ya no se puede regresar a la botella."
5. Las elites norteamericanas no creen o comprenden que el liderazgo no se basa en la fuerza, las amenazas o la manipulación económica.
6. Estas elites también desconfían de los esfuerzos de desarme nuclear debido a la preocupación de un posible engaño por otros estados. Desconfían en general de las medidas de verificación.
7. Ciertas corporaciones e individuos continúan beneficiándose al mantener el arsenal nuclear de E.E.U.U.
8. No existe una presión substancial del público hacia estos grupos para cambiar la política nuclear norteamericana, por lo tanto, no hay resultados.
Un concepto psicológico que puede valer ser considerado es que las armas nucleares son vistas por las elites del poder como herramientas para la dominación de países. Como una relación amo-esclavo, las armas nucleares son herramientas de dominación absoluta. Pueden representar el látigo blandido por el amo. El látigo una vez que se utiliza, como ha sido demostrado, ante la sola amenaza de usarse se asegura la obediencia de una población de esclavos. Por supuesto, la esclavitud en general y el látigo en particular ocasionan resentimiento y rebelión en la población oprimida. En una época de terrorismo, como hemos visto en varias ocasiones, esta cólera puede tomar la forma de ataques contra los elementos vulnerables de la población. Hay también una tendencia psicológica en el oprimido (por ejemplo, el niño abusado) para adoptar los métodos del opresor y así los grupos terroristas intentan obtener armas nucleares.
La peor pesadilla de las elites de E.E.U.U. sería un ataque potencial con armas nucleares por una organización suicida terrorista, contra la cual el arsenal nuclear norteamericano no tendría ningún valor disuasivo. Quizás un punto oculto en la mentalidad de las elites y ciudadanos de E.E.U.U. es la inhabilidad de entender esa dependencia en las armas nuclear y la carencia de proporcionar liderazgo para el desarme está moviendo al mundo hacia la proliferación nuclear, el terrorismo nuclear y el desastre nuclear.
David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation.
Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.
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