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Por Qué Las Armas Nucleares Deben Importarnos
Por David Krieger*
Traducción de Rubén Arvizu**
Para la mayoría de los norteamericanos, las armas nucleares son una preocupación lejana, y decidir qué hacer con ellas es una prioridad menor. Como nación, nos sentimos relativamente cómodos poseyendo armas nucleares, creyendo que ofrecen una buena seguridad en un mundo peligroso. Dejamos a nuestros líderes que determinen qué se debe hacer con estas armas. Pero esos líderes parecen moverse en la dirección incorrecta.
Seymour Hersh escribió el 17 de abril de 2006 en la revista New Yorker que el gobierno de los EE.UU. está preparando planes para el posible uso preventivo de armas nucleares contra instalaciones nucleares iraníes. Aunque George Bush comentó que esos informes eran sólo “simple especulación” él no los negó.
Esta información debe despertar entre el pueblo norteamericano el deseo de involucrarse en asuntos relevantes. En primer lugar, nuestros líderes políticos y militares están considerando el uso con derecho preferente de las armas nucleares, un acto que indudablemente constituiría una guerra agresiva y un crimen contra la humanidad. En segundo lugar, estos líderes hablan abiertamente de la posibilidad de usar armas nucleares contra un estado no nuclear, a pesar de las promesas oficiales de no hacerlo. Y por último, la decisión de utilizar o no las armas nucleares está en manos de un solo individuo, el presidente.
Los autores de nuestra constitución no habrían podido imaginar las circunstancias de la edad nuclear, en la cual existe la posibilidad de que un líder nos lance a un holocausto nuclear, pero estipularon sabiamente que sería necesario el consentimiento del Congreso, el brazo político del pueblo, para iniciar cualquier guerra.
Necesitamos una discusión abierta y vigorosa en cada pueblo y ciudad sobre el anti-democrático y anti- constitucional control presidencial de las armas nucleares. Sin tal discusión, relegamos el destino del país y del mundo a los caprichos de un solo individuo.
Además, una pregunta igualmente fundamental debe ser enfrentada - tener armas nucleares ¿a aumentado o disminuido nuestra seguridad como nación? En el mundo de hoy, las armas nucleares son un instrumento más peligroso en las manos de una mente débil que en las manos de un estado poderoso. Así, Pakistán puede disuadir a la India y China puede disuadir a Estados Unidos. y a Rusia. Un estado poderoso, como EE.UU., tiene todo que perder y muy poco que ganar con la posesión de armas nucleares. Esta preocupación no se ha discutido con eficacia en los EE.UU.
Cuanto más la nación norteamericana confíe en las armas nucleares, más probable será que otros países hagan lo mismo. El curso más razonable para este país es tomar la dirección correcta trabajando para alcanzar el desarme nuclear global evitando que el mundo caiga en el precipicio nuclear.
Se puede argumentar que una pequeña cantidad de armas nucleares son necesarias para la disuasión hasta que todas se eliminen. Pero cualquier amenaza o uso de las armas nucleares con excepción de la disuasión mínima animará ciertamente a otros estados a obtener sus propios arsenales nucleares, para evitar ser amenazados por los estados con armas nucleares. Ésta es la actual posición de Corea del Norte e Irán.
La política nuclear actual de Estados Unidos favorece a sus aliados, tales como Israel y la India, y amenaza a posibles enemigos, tales como Irán y Corea del Norte. Actualmente estamos enfrascados en una guerra agresiva, ilegal, prolongada y costosa contra Irak, iniciada en la base falsa que esa nación tenía un programa de armas nucleares. Irán, debido a su enriquecimiento de uranio, está actualmente en la mira militar de Estados Unidos.
No hay uso concebible de armas nucleares norteamericanas, con sus enormes e imprevisibles consecuencias, que no hicieran de esta nación un estado paria. Los EE.UU. engendran animosidad imponiendo la disuasión mínima y al no tomar seriamente sus obligaciones de desarme cumpliendo con el Tratado de la No Proliferación Nuclear. También crea un clima en el cual otros estados intenten desarrollar arsenales nucleares que podrían terminar en manos de terroristas. Esto debe ser una preocupación enorme por todos los norteamericanos porque podría conducir a que las ciudades estadounidenses sean el blanco de armas nucleares usadas por grupos extremistas.
Las encuestas demuestran que el pueblo norteamericano, como la mayoría de los habitantes del mundo, favorece el desarme nuclear. Sin embargo, como nación, ni presionamos ni cuestionamos las políticas nucleares de nuestro gobierno. Pero tales acciones nos ponen peligro, porque una mala decisión implicando armas nucleares podría destruirnos.
Y así, continuamos como de costumbre con el problema nuclear, marchando hacia el catastrófico día cuando nuestras políticas conducirán a que armas nucleares sean utilizadas otra vez por nosotros o, muy posiblemente, contra nosotros por las organizaciones extremistas que no pueden ser disuadidas con la amenaza de la venganza. Traemos ya un retraso para que nuestras políticas nucleares se incorporen a la agenda pública y abrirlas al debate público.
*David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation
**Rubén Arvizu es Director para Latino América de la Nuclear Age Peace Foundation. |