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¿Líder o Seguidor?  Powell Escoge lo Ultimo
Por David Krieger*
Traducción de Verónica Caligaris**

Colin Powell viene a  a Santa Bárbara para dar una charla sobre "Liderazgo:  Estando al Mando."  Su presencia en esta comunidad y el tema proporcionan una oportunidad para considerar lo que significa ser un líder. 

En el modelo militar, con el cual el Sr. Powell está muy familiarizado, los líderes dan órdenes y los seguidores obedecen.  Es una estructura jerárquica en la cual uno debe ser un seguidor obediente así como el que da la orden o transmite órdenes de un superior.  En este modelo, la dirección se basa principalmente en la autoridad de cada quien.  Los generales dan órdenes a los coroneles;  los coroneles a los comandantes;  etcétera.  En la cadena del comando jerárquico, el comandante-en-jefe está en la parte superior de la escalera, y los reclutas jóvenes en el fondo de ésta.  El soldado raso que sigue eficientemente las órdenes ascenderá por esa escalera.  La dirección militar ofrece un premio por la obediencia y la lealtad:  hacer lo que se le ha dicho a uno  hacer.  Los ejércitos funcionan en obediencia a las órdenes.

En el ejército de los EE.UU., como en la mayoría de los ejércitos, los soldados está sujetos a la ley.  Se les informa en manuales militares que tienen el deber de rechazarse a obedecer órdenes ilegales.  Los ejemplos de tales órdenes pudieran ser matar a prisioneros de guerra, conducir torturas o bombardear a poblaciones civiles.  ¿Qué es lo que hace un soldado cuando se enfrenta con tales órdenes ilegales?  ¿Obedece o desobedece?  ¿Permanece callado  y cumple con la orden, o dice lo que siente e informa al mundo sobre las órdenes ilegales?

Una tensión se crea entre el jerárquico cumplir órdenes y el deber para romper la cadena del comando cuando se reciben órdenes ilegales.  Es más fácil construir una carrera militar cumpliendo pasivamente con las  órdenes y no cuestionarlas jamás.  Al decir lo que se piensa y desafiar órdenes, de cualquier índole, se corre el  riesgo de terminar su carrera dentro de un sistema jerárquico. No puede ser "buen soldado" siguiendo órdenes, sin importar su legalidad, y también cumpliendo con su deber para rechazar órdenes ilegales.

Colin Powell ha sido siempre buen soldado.  Él impresionó lo suficientemente a sus superiores en el ejército y en el gobierno para ser nombrado director de los jefes adjuntos  y después fue designado secretario de estado por George W. Bush.  El público también lo reconoció como hombre razonable y responsable.  Cuando el Sr. Bush llevó inicialmente su caso para la guerra contra Irak a las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad se negó en dar a Bush la autoridad para iniciar una guerra contra Irak, y eligió en su lugar "seguir  el camino diplomático”.  A pesar de las demandas de la administración Bush de que Irak estaba enfrascado en programas para desarrollar armas de destrucción total, los inspectores de las Naciones Unidas no encontraban en Irak tales armas o programas relacionados a ellas.

Fue en Colin Powell, el secretario de estado de los EE.UU. a quien el público veía como el miembro más digno de confianza del gabinete de Bush, en quien recayó la tarea de presentar el caso para la guerra contra Irak ante el Consejo de Seguridad de la ONU.  En febrero 6 de 2003, Powell presentó ante esos miembros evidencia falsa y engañosa de las armas iraquíes de destrucción total.  Confiando en inteligencia totalmente amañada sobre la tubería de aluminio para un programa de uranio enriquecido, Powell dijo al consejo,  "no tenemos ninguna indicación que Saddam Hussein ha abandonado su programa de armas nucleares.  Al contrario, tenemos más de una década de pruebas de que él sigue estando resuelto en adquirir armas nucleares."

Hay momentos en el que ser un líder significa hacer lo que es correcto, sin importar las consecuencias.  Powell habría podido, quizás, evitar una guerra innecesaria e ilegal.  Él eligió, en vez de eso, utilizar su prestigio como mensajero del gobierno y el pueblo norteamericano.  Eligió obediencia a la autoridad y lealtad a su "cadena en el comando" sobre el respeto a la verdad, la vida humana y el derecho internacional.

Al final, Powell debe llevar un peso muy grande sobre sus hombros, porque él puedo haber prevenido la invasión de Irak tomando la gallarda y valerosa decisión de dimitir a su cargo.  Él habría podido entonces haber dicho la verdad al pueblo norteamericano, en lugar de hacer un caso falso para la guerra.  Irónicamente, la presentación de Powell en la ONU fue refutada vehementemente por los inspectores de la ONU., pero su prestigio y la confianza pública en él tranquilizó a la nación norteamericana y a su Congreso.

El pueblo estadounidense debe estar altamente escéptico con el  general Powell.  Tuvo un momento crítico para ser un líder y eligió en su lugar ser un seguidor.  En vez de ser un líder en la paz, se dedicó a promover malas informaciones y eso condujo a los Estados Unidos a una guerra que ahora ha causado las muertes de más  de 2.000 tropas norteamericanas y millares de civiles iraquíes.  Tristemente, el Sr. Powell ha probado que él no es un hombre que sea modelo de liderazgo ni el indicado para pontificar sobre ese tema  Le debe a su país una disculpa, que requiere también de auto crítica y valor, otros dos rasgos de un buen líder.

Colin Powell está libre ahora de las presiones de la jerarquía militar y goza de los derechos y responsabilidades asociados a un ciudadano de los EE.UU..  Incluso si en cierta manera estuvo convencido de la verdad de sus declaraciones sobre Irak que entonces fueron hechas, sin duda alguna debe ahora tener serias dudas sobre su veracidad.  Con estas dudas se presenta una responsabilidad enorme (y la oportunidad) de expresarlas en público,  rompiendo su continuo silencio sobre la tragedia de la continuación de la guerra en Irak y reafirmando su deseo de liderazgo.

*David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org).  Es autor de muchos estudios sobre la paz en la edad nuclear, y ha sido líder en el esfuerzo global de suprimir las armas nucleares.  Este artículo fue publicado en el diario Santa Bárbara News –Press en febrero 12 de 2006.

**Verónica Caligaris coordina la creación de la Nuclear Age Peace Foundation en Argentina en conjunto con el Director para América Latina.

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