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Katrina, ¿un Paralelo con Hiroshima y Nagasaki?
por Rubén Arvizu, Septiembre de 2005
La guerra no determina quién tiene razón – sólo quién sobrevive
- Bertrand Russell
Entre las diferentes formas de describir la terrible destrucción ocasionada por el huracán Katrina, varios funcionarios de Lusiana y Misisipi, así como varios comentaristas de los medios, han hecho comparaciones entre este desastre natural y el que fue ocasionado por el hombre.
La devastación, muerte y miseria causada por un huracán de categoría 4 es innegable. Lo extenso de los daños se extiende por cientos de kilómetros. El costo económico será gigantesco. La pérdida de vidas humanas es siempre lamentable y en este caso los números podrán alcanzar varios miles.
Las cifras reales no las sabremos por el momento. Sin duda alguna, las muertes sobrepasarán a las del terremoto de San Francisco en 1906. Pero aún considerando una cifra cercana a 10 mil víctimas, y esperamos que esta sea menor, no hay comparación con la inmediata aniquilación de más de 70 mil personas en Hiroshima y cerca de 40 mil en Nagasaki, con decenas de miles que fallecieron después como resultado del bombardeo
El poderoso tsunami que devastó partes de Indonesia y naciones adyacentes el pasado diciembre, mató aproximadamente el mismo número de personas que las vidas que se perdieron en las dos ciudades japonesas.
No olvidemos que el enorme poder que se requiere para detonar una bomba nuclear equivale a la energía generada por las bombas atómicas usadas en 1945. Si hemos quedado sin habla ante la destrucción ocasionada por Katrina, ¿qué podemos esperar si nuestra pesadilla de un holocausto nuclear se materializa?
Estamos siendo testigos de las graves consecuencias causadas por el huracán, entre ellas la posible muerte de una ciudad muy especial, Nueva Orleáns. El caos y el abandono de la ley imperan en la cuna del jazz. Incontables personas están agotadas, hambrientas y desesperadas. Han ocurrido actos de enorme violencia como ataques con armas de fuego en contra de helicópteros que trataban de rescatar sobrevivientes. La ley de la selva se cierne sobre una de las más amadas ciudades de Estados Unidos.
El mundo de fantasía de Hollywood nos trae desastres, invasiones del espacio y hasta guerras nucleares. Después de terribles escenas de devastación, al final, el sol brilla de nuevo y un hermoso arco iris cruza el horizonte. La vida continua como siempre.
Esta falsa idea de seguridad es promovida por el gobierno que diseña planes para “sobrevivir y continuar el gobierno” después de una guerra nuclear o un ataque terrorista. Si la situación en Lusiana y Misisipi se torna cada vez más fuera de control, ¿cuál será el mundo real DESPUES de un holocausto nuclear?
Los humanos hemos perfeccionado el arte de matar. Nuestras propias invenciones pueden poner fin a la existencia humana y posiblemente a todas las otras formas de vida.
La Madre Naturaleza continuará golpeándonos, algunas veces en forma terrible pero no amenazará con aniquilar a sus criaturas. A menos que un gran cometa impacte contra la Tierra y nos desaparezca como ocurrió con los dinosaurios, la amenaza nuclear continuará siendo la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas.
Mientras tanto, podríamos utilizar los enormes recursos que actualmente se gastan para desarrollar más armas nucleares y prepararnos mejor contra los desastres naturales y ayudar en este caso a reparar la destrucción dejada por Katrina. Tal vez podamos traer de nuevo a la vida a Nueva Orleáns y a las otras zonas tan dañadas.
Rubén Arvizu es director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org)
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