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Fabula del Emperador y de la Madre Afligida
por David Krieger.* Agosto 16 de 2005
Traducción de Rubén Arvizu**
Había una vez un emperador que pensaba que la guerra que él había comenzado era emocionante, aunque un poco molesta. Pensaba que el manejo de una guerra era "trabajo duro," y el pensar siempre lo cansaba. Así que, decidió tomar otras vacaciones y visitar su castillo en las provincias donde, sin tener que pensar, podría relajarse con sus vasallos y nobles que buscaban sus favores.
Casi todos los vasallos y nobles, como el mismo emperador, gustaban mucho de la guerra, aunque no tenían la menor intención de participar personalmente. Muchos habían evitado mañosamente su propia participación en guerras cuando eran jóvenes. Por ejemplo, el principal vasallo del emperador, Sir Dick, amaba la guerra casi tanto como la vida misma, pero había sido un experto consiguiendo aplazamientos de participar en guerras cuando era un joven. De esta manera, él pudo vivir hasta ser un viejo y ahora enviaba a la guerra las nuevas generaciones de gente joven.
Un problema se presentó en el reino del emperador cuando una afligida mujer cuyo hijo había muerto en la guerra del emperador decidió visitarlo para preguntarle cuál había sido el propósito por el cual su hijo había muerto. Ella viajó al castillo del emperador en las provincias donde él descansaba del "duro trabajo" de la guerra. Le envió un mensaje al emperador que decía, "He perdido al hijo que era lo más preciado para a mí y deseo saber de usted que su muerte no fue inútil, que él murió por una causa muy noble e importante. Por favor, cruce las murallas de su castillo y déjeme saber que la muerte de mi hijo ha valido la pena."
Uno de los vasallos del emperador se le acercó, y le dijo que él tenía el mensaje de la doliente madre de uno de los soldados caídos del emperador. Después de leer el mensaje, el emperador le dijo a su vasallo, "¿Por qué me incomodas con esto, las palabras de una simple mujer, cuando tengo un imperio que atender y debo descansar del duro trabajo de la guerra? Como bien sabes, tenemos esta noche más riquezas que recolectar, y debo estar de buen humor para celebrarlo."
Al momento el vasallo bajó la cabeza y comenzó a retirarse disculpándose, "Lo siento mucho," dijo, " Pensé que su campamento afuera del castillo podría ocasionar un malestar entre la gente del reino."
"Dejadme," dijo el emperador autoritariamente, "Mis leales súbditos jamás hablarían mal de mí." El emperador confiaba plenamente en que sus súbditos, y especialmente los escribanos, no hablarían mal de él.
Pero el mensaje de la mujer había puesto el emperador de muy mal humor. Pensó que la mujer era una impertinente al enviar tal mensaje. Tenía un imperio que controlar, y ningún tiempo para explicar a una afligida madre porqué su hijo había muerto. Debería ser obvio para ella que su hijo había muerto porque eso es lo que hacen los soldados. Mueren en batalla. Si no podían evitar entrar a la milicia, como Sir Dick había hecho, o por lo menos estar fuera de la guerra como el emperador mismo había hecho, entonces mueren en batalla si son desafortunados y después son reemplazados por otros soldados.
Las paredes del castillo eran altas, y el emperador sabía que ahí estaba seguro de esta madre afligida y de otras como ella. Él y Sir Dick sabían lo que era mejor para el imperio, y él sabía que ahora era el momento de relajarse para que después de algunas semanas pudiera volver al "trabajo duro" de la guerra.
Pero mientras que el mensaje de la madre afligida que había acampado frente al castillo no había movido el corazón duro del emperador, milagrosamente resonó a través del imperio, y el populacho comenzó de hecho a preguntarse, junto con ella, si su hijo había muerto inútilmente y si la guerra del emperador no era mas que una locura trágica.
Todas las fábulas tienen una moraleja, y la moraleja de ésta es: Si su hijo o hija han muerto en esta guerra y usted es una madre que se aflige, sepa que mientras que sus palabras tal vez no muevan al emperador para hacerlo salir de la seguridad de las paredes de su castillo, vuestro dolor y valor pueden causar una rebelión a través del imperio y salvar a los hijos y a las hijas de otras madres así como los ciudadanos inocentes de una lejana tierra.
*David Krieger es presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org). Es el autor de un reciente libro de poemas antibélicos, Today Is Not a Good Day for War. (Hoy No es un Buen Día Para la Guerra)
** Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.
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