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Hipocresía Nuclear de E.U.:
Malo Para E.U., Malo Para El Mundo
Por David Krieger* Mayo 31, 2005
Traducción de Rubén Arvizu**
Cada cinco años los países miembros del Tratado de la no Proliferación Nuclear se reunen en una conferencia para revisar las metas de la no proliferación y el desarme. Este año la conferencia terminó en un fracaso espectacular, sin un documento final y sin llegar a ningún acuerdo. En los primeros diez días de la conferencia, E.U. se opuso a aceptar una agenda que hiciera cualquier referencia a los últimos acuerdos.
Este fracaso es atribuible en forma aplastante a las políticas nucleares de la administración Bush, que ha rechazado anteriores compromisos de desarme nuclear de E.U. La administración Bush no parece darse cuenta de su hipocresía de presionar a otras naciones a renunciar sus opciones nucleares, mientras que no cumple con sus propias obligaciones de desarme.
El tratado se está derrumbando bajo los dobles estándares de la política norteamericana, y tal vez no se recupere debido a la posición “has como yo digo, no como yo hago”de la administración Bush. Esta política es vista por la mayoría del mundo como hipocresía nuclear de alto nivel.
Paul Meyer, jefe de la delegación de Canadá a la conferencia del tratado, declaró, "la mayoría de los estados tienen que ser reconocidos, pero no conseguimos esa clase de diplomacia de parte de E.U.." El ex ministro británico de Asuntos Exteriores, Robin Cook, también señaló a la administración Bush al explicar el fracaso de la conferencia. " que extraño," declaró, "que ninguna delegación trabajó más arduamente para frustrar el acuerdo como los representantes de George Bush."
Lo que E.U. hizo en la conferencia fue apuntar con el dedo a Irán y Corea del norte, mientras que rechazó discutir o aún reconocer su propia falta de resolver sus obligaciones bajo el tratado. Hace cinco años, en la conferencia del 2000, las países del tratado,incluyendo E.U., convinieron 13 pasos prácticos para el desarme nuclear. Bajo la administración Bush, casi todas estas obligaciones se han rechazado.
Aunque el presidente Clinton firmó el Tratado Comprensivo de Prohibición de Pruebas en 1996, la administración Bush no lo apoyó y ha rechazado permitir la ratificación de este tratado, que es parte de los 13 pasos prácticos, incluso que fuera discutida en la conferencia de revisiones del 2005. Los países del tratado están enterados que la administración Bush está buscando el financiamiento del congreso para continuar desarrollando nuevas armas nucleares de penetración ("bunker busters"), mientras dice a otras naciones que no desarrollen armamentos nucleares.
También saben que la administración Bush se ha retirado del tratado antibalístico para continuar un programa de desestabilización de la defensa de misiles y no ha apoyado un tratado para comprobar la disminución de material fisible, aunque E.U. había acordado apoyar estos tratados en los 13 pasos prácticos.
El fracaso de esta conferencia hace que la proliferación nuclear sea más probable, incluyendo las organizaciones terroristas que no pueden ser disuadidas de usar estas armas. El fracaso de esta conferencia no recae en otros gobiernos como la administración Bush quiere que creamos. No es culpa de Egipto por insistir en el cumplimiento de promesas anteriores de alcanzar una zona libre de armas nucleares en el Medio Oriente. Ni tampoco es culpa de Irán por intentar enriquecer uranio para su programa de energía nuclear, como es hecho por muchos otros estados, incluyendo E.U., bajo provisiones del tratado de la no proliferación. Sin duda alguna sería preferible obtener el enriquecimiento del uranio y la separación del plutonio, que se pueden utilizar para los programas de armas nucleares, bajo estrictos controles internacionales, pero ésto requiere un cambio en el tratado que debe ser aplicable a todas las partes, no sólo a los señalados por E.U.
Ni se puede decir que la culpa recae en esos estados que renunciando a su opción para desarrollar armas nucleares, intentaron que se renovaran los acuerdos de los estados nucleares para no utilizar sus armas contra las naciones sin tales armamentos. Es difícil imaginar una petición más razonable. Con todo, E.U. ha rechazado abandonar la opción del uso preventivo de armas nucleares, aún en contra de estados que no las poseen.
El fracaso de esta conferencia recae claramente en la administración Bush, que debe aceptar la responsabilidad de minar la seguridad de cada norteamericano debido a sus dobles estándares e hipocresía nuclear.
El pueblo estadounidense debe entender la magnitud completa del fracaso de la administración Bush en la conferencia de la Revisión del Tratado de la no Proliferación. Esto no hubiese ocurrido si la administración Bush no fuese tan hábil en manipular las noticias para satisfacer su militarismo unilateral y triunfalista.
Como nación no podemos permitirnos esperar hasta que experimentemos una
Hiroshima
norteamericana, antes de que despertemos a los verdaderos peligros planteados por las políticas
nucleares de E.U. Debemos exigir la revocación de estas políticas y la
reanudación de un diálogo
constructivo con el resto del mundo.
*David Krieger es Presidente de Nuclear Age Peace Foundation
**Ruben Arvizu es Director para América Latina de Nuclear Age Peace Foundation
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