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Explotación Petrolera en el Refugio Nacional del Artico para la Vida Silvestre
Un Duro Golpe para las Generaciones Futuras
por Ruben Arvizu*
"El Hombre Protege lo que Ama." Jacques-Yves Cousteau
“Cada persona tiene el derecho de heredar un planeta no contaminado en el cual todas las formas de vida puedan florecer.” Carta de Derechos de las Generaciones Futuras.
Hace más de 13 años, el Capitán Jacques Cousteau lanzó su carta de Derechos de las Generaciones Futuras. Su meta era incrementar la concientización sobre el deterioro del medio ambiente a escala global y la necesidad de proteger y preservar nuestro planeta para las generaciones por venir.
Este 17 de marzo, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la disposición para efectuar perforaciones y exploraciones en el Refugio Nacional del Artico para la Vida Silvestre (ANWR por sus siglas en inglés) en Alaska. Este acto abre el refugio a la exploración petrolera que puede ocasionar daños irreversibles a la vasta y pristina tundra silvestre.
Aquí tenemos dos muy diferentes puntos de vista con los resultados más contradictorios.
Cousteau promovió exitosamente en 1990 una petición a nivel mundial para salvar a la Antártida de la explotación mineral y petrolera. Su documental Liliput en Antártida narra el viaje de Cousteau y seis niños, cada uno representando a los continentes de la Tierra, en su simbólica posesión del helado continente en nombre de las generaciones futuras.
Un gran progreso se logró en 1991 para asegurar su protección durante la XI Reunión Consultiva Especial del Tratado de la Antártida. Los firmantes del tratado, las 26 naciones que reclaman derechos mineros en el sexto continente, acordaron prohibir su explotación de minerales, gas y petróleo durante al menos 50 años. El nuevo Protocolo de Protección del Medio Ambiente incluye la designación de la Antártida como una reserva natural dedicada a la paz y la ciencia.
El Presidente Bush ha promovido y apoyado la exploración en el ANWR describiendo las perforaciones como "sensibles al medio ambiente” y “buenas para los negocios.” El Sr. Bush ve en estas acciones una solución que ayudará a que Estados Unidos no dependa tanto del petróleo extranjero. Sin ánimo de echar a perder la fiesta, hagamos unas simples sumas y restas.
La administración Bush ha estimado que entre 6 mil y 16 mil millones de barriles de petróleo yacen bajo la congelada tundra. La sedienta nación norteamericana consume 7 mil millones de barriles al año, por lo tanto, si los calculos del gobierno son acertados, la “solución” sólo sería útil por menos de tres años. Sin embargo, el enorme costo de la destrucción del medio ambiente y su vida salvaje podrían ser irreparables.
Estos eventos traen a mi memoria un viaje que hice en 1993 a Punta Arenas, Chile, como el Representante para América Latina de la Sociedad Cousteau. Esta es la ciudad más austral del continente americano, y se extiende frente a las heladas aguas del Estrecho de Magallanes. Mi visita fue parte de una gira continental recolectando firmas para la campaña de la Carta de Derechos de las Generaciones Futuras. América Latina ya había contribuído con casi 5 millones de firmas y Punta Arenas era una de mis últimas escalas.
Para ese tiempo, los residentes de Punta Arenas ya habían estado expuestos a altos niveles de radiaciones UV debido al agujero en la capa del ozono, que anualmente se extiende sobre la Antártida cubriendo por completo esta ciudad chilena.
Sabemos bien que demasiada radiación UV ocasiona cáncer en la piel y destruye todo tipo de vida, comenzando por la cadena primigenia, el fitoplancton. Productos químicos hechos por el hombre tales como los cloroflurocarburos (CFC), utilizados en aerosoles y refrigerantes principalmente ocasionan el agotamiento del ozono. Este es un precio muy alto que pagan los valerosos habitantes de Punta Arenas a un problema ocasionado por el mundo industrializado.
Las autoridades de la ciudad chilena, en conjunto con ONGs e instituciones escolares organizaron una ceremonia para la entrega de miles de firmas en el estadio citadino. Después de mostrar una serie de videos producidos localmente en los que se mostraban las graves amenazas que enfrentan humanos, flora y fauna debido a la extremada radiación de UV, una jóven adolescente víctima de cancer en la columna vertebral, apoyándose en muletas, subió al podio y leyó un pequeño poema
Su voz era clara y firme y – como el representante de Jacques Cousteau, me dirigió las preguntas que atribulaban su mente y que constan en su poesía.
¿Qué derecho has tenido, adulto humano
En decirme que antes hubo. .. y ya no hay?
Que hubo aves, flores, rios, lagos
Que ya no conoceré yo. . ¡.ni mis hermanos!
Qué derecho has tenido en tu afán de enriquecerte,
De no ofrecerme vida. . . ¡sino muerte!
Fuí incapaz de contestarle ese día – la jóven murió 6 meses después, y no logro contestar a la misma pregunta que nos hacen ahora nuestros hijos del siglo XXI
*Ruben Arvizu es Director para América Latina de NAPF y fue el Representante para América Latina de la Sociedad Cousteau.
El Capitán Jacques Cousteau recibió de NAPF en 1989 el Premio Líder Distinguido de la Paz. |