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Le Necesitamos
por David Krieger*, Abril 14, 2004
Traducción de Rubén Arvizu**

La meta más importante de nuestra Fundación es ayudar a crear un mundo libre de armas nucleares. En un mundo racional, esto no debería ser una tarea difícil. Muy pocos podrían negar el hecho de que una guerra nuclear podría destruir la civilización y poner posiblemente fin a la especie humana y a la mayoría de las formas de vida. Como mínimo, el uso de estas armas podría aniquilar ciudades, incluyendo las nuestras. Sabemos lo que sucedió en Hiroshima y Nagasaki como resultado de dos armas nucleares pequeñas. Las armas de hoy tienen en promedio ocho veces la energía explosiva de las utilizadas en Hiroshima y Nagasaki.

Pero, por supuesto, este no es un mundo racional. Es un mundo en el cual el miedo, la negación y lo irracional el lo que impera. Es un mundo en el cual el derecho internacional se pisotea ante la realidad de que "la fuerza es lo que se impone " y tales estrategias son empleadas con demasiada frecuencia por los líderes nacionales. En nuestro mundo, muchos líderes se aferran a las viejas formas del poder, no se dan cuenta de que en la Era Nuclear, como Einstein precisó, "todo ha cambiado excepto nuestras formas de pensar."

En un reciente evento de nuestra Fundación, una dama preguntó, "¿puede una organización como la Nuclear Age Peace Foundation representar la diferencia de obtener la eliminación de las armas nucleares?" Esto es una pregunta importante. La respuesta honesta es que es una lucha difícil, una en la cual no hay ninguna garantía del éxito. En muchos aspectos, el luchar por un mundo libre de armas nucleares es un acto de fe arraigado en lo más íntimo del espíritu humano.

Está claro que los peligros de la era nuclear no han disminuido a pesar del final de la Guerra Fría. Sigue siendo un mundo peligroso en el cual la última expresión de cólera y frustración, un 9/11 o 3/11 nuclear, debe ser prevenida. La mejor manera de prevenir que eso ocurra es asegurar que las armas y materiales nucleares no proliferen más de lo que ya ha ocurrido. Por ello es urgente reducir drástricamente el número de estas armas con la meta de su eliminación y aplicar salvaguardias internacionales tanto a las armas como a los materiales nucleares.

Lograr un mundo libre de armas nucleares es una tarea colosal, una que también mucha gente considera inalcanzable y por lo tanto no digna de esfuerzo. En realidad, las consecuencias de no emprender este esfuerzo es lo que la hace tan esencial. Los riesgos que representan las armas nucleares son demasiado grandes para dejarlas al azar o a los políticos o a los generales. Exigen una respuesta de la gente; exigen que nos involucremos.

El trabajo de la Fundación es quizás hoy aún más necesario que en lo más álgido de la Guerra Fría. Debemos ser la voz crítica en todo lo relacionado con los peligros nucleares y proporcionar información válida, análisis e ideas para promover este logro. Ésta es la mision que llevamos a cabo diariamente por más de 20 años. Nuestra única posibilidad de éxito es trabajar con otros para formar un movimiento internacional que impacte y motive a los gobiernos. Para hacer esto, necesitamos su ayuda y participación activa.

La Nuclear Age Peace Foundation intenta ser una voz de la razón en un momento crítico en la historia de la humanidad. Este año de elecciones presidenciales en Estados Unidos estamos lanzando una campaña para planear un nuevo curso en la política nuclear estadounidense. Necesitamos su ayuda. Agregue por favor su voz y ayúdenos a ampliar la capacidad de la Fundación para alcanzar un mundo más racional y del cual podamos orgullosamente heredar a las futuras generaciones.

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*David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation
** Rubén Arvizu es Director para Latino América de la Nuclear Age Peace Foundation.

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