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¿Cuál Victoria?
Por David Krieger*, Agosto 29, 2003
Traducción de Rubén Arvizu**
La diferencia que puede representar unos cuantos
meses.
A finales de abril de 2003, hace apenas cuatro
meses, Donald Rumsfeld estaba en Qatar en el cuartel del general
Tommy Franks, comparando efusivamente la victoria de E.E.U.U.
en Iraq con la caída del muro de Berlín y la liberación
de París.
La caída del muro de Berlín marcó
el final de la guerra fría y la reunificación del
este y del oeste, y el pueblo de París dio una bienvenida
a las fuerzas aliadas comos sus libertadores de los Nazis en la
II Guerra Mundial. En ningún caso fue necesario para las
fuerzas norteamericanas permanecer como fuerza de ocupación;
en ningún caso el gobierno de E.E.U.U. tenía sus
ojos puestos en el petróleo. Mientras Rumsfeld saboreaba
la dominación militar de E.E.U.U. sobre las inferiores
fuerzas iraquíes, dijo en tono triunfante, "Nunca
tantos han estado equivocados en tantas cosas" Se refería
probablemente a los "muchos" que dudaron de las tácticas
militares norteamericanas en la guerra, no a los que pensaron
que la guerra era inmoral, ilegal e innecesaria. Era claramente
un día de jubilación para Rumsfeld y gozósamente
hizo saber al mundo que él había tenido toda la
razón.
Días más tarde, un triunfante George
W. Bush, vestido como piloto de combate, voló unas treinta
millas de la costa de California a la cubierta de vuelo del USS
Abraham Lincoln, un portaaviones accionado por energía
nuclear. Bush anunció a las tropas alineadas en el portaaviones
que las operaciones importantes de combate en Iraq habían
terminado. Bush dijo: "con nuevas tácticas y armas
de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin
causar daños a civiles." No mencionó que aproximadamente
murieron el doble de civiles inocentes en la guerra de Iraq que
el número de víctimas de septiembre 11. Ni mencionó
a los niños iraquíes que habían perdido los
brazos y piernas y a sus padres como resultado de la guerra, y
que llevarán sus lesiones por el resto de sus vidas. El
presidente, mirando al mundo como el héroe militar que
no es, continuó diciendo: "ningún dispositivo
del hombre puede evitar la tragedia de la guerra." Él
no dijo, probablemente porque no lo pensó, que con sabiduría
la tragedia de esa guerra pudo haber sido prevenida. Ni comentó
que, en el caso de esta guerra, fue iniciada ilegalmente sin la
autorización de la O.N.U basándose en argumentos
que él y su administración dijeran al pueblo americano,
asegurando que el régimen iraquí planteaba la amenaza
del uso inminente de armas de destrucción total.
El supuesto piloto de combate continuó diciendo,
"Con todo, es un gran avance cuando los culpables tienen
más que temer de la guerra que los inocentes." Pudo
haber agregado que ésto es especialmente verdad cuando
es él y sus colegas, y ellos solamente, quienes deciden
quién es culpable y quién es inocente.
Mientras las cámaras de televisión
tomaban la escena, Bush siguió diciendo "la batalla
de Iraq es una victoria en una guerra contra el terror que comenzó
el 11 de septiembre de 2001 y todavía continúa."
Cuatro meses después su perspectiva de la victoria es cuestionable,
y aún no ha sido establecida la relación entre el
régimen de Saddam Hussein y los terroristas de 9/11. Cometió
otro error al concluir que la "batalla de Iraq" era
una victoria y ya había terminado. Mientras que un muñeco
de acción que representa a Bush en traje militar se está
poniendo a la venta a través del país, siguen muriendo
jóvenes soldados norteamericanos casi a diario en la fuerza
de ocupación en lo que ahora parece ser una guerra en contra
de los libertadores norteamericanos. Los saboteadores están
muy activos destruyendo pozos petroleros, interrumpiendo el abastecimiento
de agua y atacando a las fuerzas humanitarias de la O.N.U. Las
fuerzas de ocupación de E.E.U.U. parecen ser impotentes
para detener a los nuevos terroristas que se han creado como resultado
de esta guerra. El anterior director de las fuerzas de ocupación,
general Eric Shinseki, había dicho que se necesitaría
un mayor número de soldados para pacificar Iraq. Rumsfeld
lo rebatió, concluyendo que no era necesaria una fuerza
mayor. Ahora parece que el general Shinseki tenía razón
y Rumsfeld se equivocó.
Las armas de destrucción total a las que
la administración Bush se refirió para atemorizar
al pueblo norteamericano y justificar la guerra no se han encontrado,
a pesar de que el Vicepresidente Cheney afirmó que él
sabía dónde localizarlas. Cuatro meses después
de que Rumsfeld se refiriera a la liberación de París
y que Bush declarara el fin de mayores combates de la guerra,
ahora existe una mortal guerra de agotamiento contra E.E.U.U.
y las tropas británicas en Iraq. Estados Unidos, lejos
de ser recibido como libertador, ha creado aún más
enemigos en el Oriente Medio y los terroristas parecen crecer
en número y en sus atrevimientos. Parafraseando a Rumsfeld,
que así mismo parafraseó a Churchill, podría
decirse mejor: "nunca tan pocos se han equivocado tanto acerca
de tanto." Rumsfeld, Bush, Cheney y Wolfowitz son los líderes
de los pocos militantes cortos de vista.
No ha habido victoria en Iraq, y bajo estas circunstancias
la victoria no es posible. Ahora necesitamos un diálogo
público sobre cómo es posible extraerse de la peligrosa
situación que estos hombres han creado antes de que nos
entrampemos en un equivalente de la guerra de Vietnam pero ésta
inducida por el petróleo.
El punto de partida para terminar este peligro
es despertar al pueblo norteamericano para que exija una investigación
del Congreso completa y abierta de las malas representaciones
de la administración Bush con respecto a las pretendidas
armas Iraqís de destrucción total usadas como pretexto
para la guerra. En Gran Bretaña, las malas representaciones
del gobierno de Blair están siendo investigadas vigorosamente
por el Parlamento, pero en E.E.U.U. una investigación de
la administración Bush está siendo bloqueada por
los republicanos en el Congreso. Es necesaria una investigación
tan rigurosa como la que está desarrollándose en
Gran Bretaña. Además, como un paso intermedio para
transferir autoridad administrativa completa al pueblo iraquí,
Estados Unidos y las fuerzas de la coalición deben otorgar
de inmediato la autoridad para la administración de Iraq
a las Naciones Unidas. Tal recomendación asume, quizás
demasiado fácilmente, que la O.N.U estaría dispuesta
a aceptar este papel y podría actuar con la suficiente
independencia de Washington. Confiando el futuro de Iraq a la
O.N.U, Estados Unidos demostraría claramente que no desea
administrar Iraq para dictar el futuro político del país
o enriquecer a las corporaciones con lazos con la administración
Bush. También permitiría compartir la carga de la
seguridad en Iraq y haría posible el pronto retiro de las
tropas norteamericanas de esa nación
*David Krieger es presidente de la Nuclear
Age Peace Foundation. (www.wagingpeace.org). y editor de Hope
in a Dark Time, Reflections on Humanity's Future (Esperanzas en
Momentos Negros, reflexiones sobre el futuro de la humanidad)
(Capra Press, 2003)
**Rubén Arvizu es Director para América
Latina de la Nuclear Age Peace Foundation (NAPF) Actualmente está
haciendo los arreglos para establecer la NAPF en México.
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