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Nos Acercamos al Segundo
Aniversario de Septiembre 11
Por David Krieger*, agosto 22, 2003
Traducción de Rubén Arvizu**

Al acercarnos al segundo aniversario de los ataques terroristas de septiembre 11, es importante examinar con ojo crítico la dirección que Estados Unidos ha tomado desde que ocurrieron estos trágicos acontecimientos.

Estados Unidos ha atacado Afganistán y ha eliminado al régimen Taliban. En ese proceso, han sido muertos entre 3.000 a 5.000 civiles, más que los que fallecieron en el World Trade Center y el Pentágono. E.E.U.U. no ha podido localizar y capturar a Osama bin Laden, acusado de haber planeado los ataques de 9/11. Los informes de Afganistán indican que el régimen apoyado por E.E.U.U. sólo controla un poco más que la ciudad de Kabul, y los warlords controlan el resto del país.

Estados Unidos también ha atacado a Iraq, pero sin ninguna evidencia de una relación entre Iraq y los terroristas de 9/1l, ni con la sanción de las Naciones Unidas. La guerra preventiva contra Iraq ha matado a unos 6.000 u 8.000 civiles, dos veces la cantidad de quienes perecieron en el World Trade Center y el Pentágono. Día tras día se acumulan más pruebas de la fabricación del caso para la guerra, la falsa inteligencia usada por la administración Bush exagerando datos para asegurar que Iraq amenazaba a estados Unidos con un inminente uso de armas de destrucción total.

El gobierno de Washington no ha podido localizar y capturar a Saddam Hussein o al líder Taliban, Mullah Omar. Ni se han encontrado ninguna de las pretendidas armas de destrucción total, que supuestamente hicieron tan inminente la amenaza iraquí. Cada vez más aumenta el resentimiento de los iraquís que se oponen a la ocupación de los E.E.U.U. de su país, y están matando a soldados americanos casi diarimente. Recientemente los saboteadores también han atacando los oleoductos iraquís. Además del precio en vidas norteamericanas e iraquís la ocupación de Iraq está costando a los contribuyentes de E.E.U.U. casi $4 mil millones de dólares cada mes, agregando ésto al déficit proyectado de $450 mil millones de dólares en el presupuesto norteamericano de este año. No hay un plan claro para el retiro del ejército estadounidense de Iraq, y la administración Bush no indica cuánto tiempo permanecerán más las tropas o cuál es el probable costo total de la ocupación.

Las corporaciones norteamericanas con nexos con la administración Bush, están recibiendo contratos lucrativos para la reconstrucción de la infraestructura de Iraq y el manejo de su producción petrolífera.

Todavía no tenemos ningún informe público confiable sobre las fallas de inteligencia que condujeron al 9/11. Nadie ha sido despedido y nadie comparte aún alguna culpa. La impresión que da la administración Bush es que los hechos que condujeron a 9/11 eran demasiado difíciles para sus agencias de inteligencia. Las familias de las víctimas de 9/11, junto con el resto del pueblo norteamericano, todavía están esperando respuestas más completas y claras del por qué agencias y personal tan calificado fallaron tan dramáticamente.

En un estudio del Congreso relacionado con las fallas de inteligencia, mucha de la información más importante ha sido mantenida oculta a la nación estadunidense por la administración Bush, incluyendo 28 páginas del papel desempeñado en todo esto por Arabia Saudita.

Los líderes sauditas y miembros del Congreso han abogado porque esta información sea hecha pública, pero todo ha sido en vano. El Senador Richard Shelby (R-AL), ex presidente del Comité de Inteligencia del Senado ha indicado "Considero que el 95 por ciento de esa información podría ser desclasificada, eliminando su censura para que el pueblo norteamericano tenga acceso a ella."

Desde la guerra en Afganistán, Estados Unidos ha mantenido prisioneros, incluyendo a ciudadanos de E.E.U.U., de una manera que desafía las Convenciones de Ginebra sobre el tratamiento de prisioneros. La administración, ayudada por el Congreso, ha instituido el Acta del Patriota de E.E.U.U., que restringe las libertades civiles de todos los ciudadanos. La administración ha propuesto la legislación adicional que proporciona restricciones aún más drásticas en nuestras libertades. Estos actos no presagian nada bueno para la nación. En los últimos dos años, E.E.U.U. ha librado dos guerras, una de las cuales claramente violó el derecho internacional.

La presente administración tiene una clara disposición hacia el engaño. Nuestras guerras han matado a por lo menos tres veces más el número de civiles inocentes que murieron en los ataques de 9/11. El presunto principal responsable de 9/11 sigue en libertad, mientras que las libertades de los norteamericanos se han restringido. Se ha perdido la buena la voluntad que el mundo tuvo hacia E.E.U.U. como consecuencia de 9/11. Mucha de la comunidad internacional nos ve como bravucones que desafiamos al derecho internacional e imponemos nuestras propias reglas cuando nos satisface. Nuestros soldados continúan pagando con su vida el precio más alto debido a la arrogancia de esta administración.

Teniendo la seguridad de la Casa Blanca, el presidente Bush desafió a los militante que atacan a las tropas americanas en Iraq con la absurda bravata, "Que vengan". Este comentario produjo muchas respuestas negativas entre las tropas destacadas en Iraq y sus familias.

Dos años después de 9/11 los norteamericanos no parecen estar más seguros de ataques terroristas que como estaban antes de 9/11. Tenemos una nueva burocracia, el Departamento de la Seguridad de la Patria, y un sistema colorido de advertencias, pero éstas no se parecen ser barreras eficaces para las amenazas terroristas. No hay razón para creer que los terroristas odian a E.E.U.U. porque envidian nuestra forma la vida, como asegura el Sr. Bush, sino más bien los terroristas se oponen a nuestras agendas políticas y económicas, particularmente en el Oriente Medio. Para terminar la amenaza del terrorismo, Estados Unidos necesita recuperar la decencia y los valores que han hecho fuerte a este país. Necesitamos reconsiderar la moralidad, la legalidad y las consecuencias de nuestras políticas. Esto requeriría una revocación de las políticas de la administración Bush que han utilizado cínicamente 9/11 para intentar alcanzar sus metas ideológicas de dominación militar global, del control del petróleo, y del aumento financiero para una élite minorista. En el lado positivo, aumentan las pruebas de que el Congreso, los medios y la nación norteamericana están despertando a los peligros de estas políticas y se están oponiendo a ellas activamente. No es demasiado tarde para valorar de nuevo e invertir la trayectoria que hemos tomado desde 9/11.


* David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation. (www.wagingpeace.org). Es redactor de Hope in a Dark Time, Reflections on Humanity’s Future.

** Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

 

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