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¿Que vengan?
Por Stan Goff*, Julio 3, 2003
Traducción de Rubén Arvizu**
Un Ex-soldado de las Fuerzas Especiales Responde
a la Invitación de Bush para que Iraquís Ataquen
a las Tropas Estadounidenses
En 1970, cuando llegué a mi unidad, Compañía
A, 4to Batallón/ 503 de Infantería ,173 Brigada
Aerotransportada, a lo que entonces era la república de
Vietnam, estaba listo para luchar. Creía que si no deteníamos
a los comunistas en Vietnam, muy pronto estaríamos luchando
esta conspiración global en las calles de Hot Springs,
Arkansas. Estaba endurecido por el entrenamiento básico
de infantería y como paracaidista, habiendo aprendido cómo
utilizar mi armamento y equipo. Me sentía confiado en mi
capacidad de vencer al anémico enemigo. Así que
mi consternación fue enorme cuando uno de mis nuevos colegas
-- un veterano que llevaba allí diez meses -- me dijo,
"Estamos perdiendo esta guerra."
No sólo eso, -continuó, si quería
sobrevivir mi año de servicio,tenía que entender
una cosa muy básica: todo vietnamita era el enemigo, y
para nosotros, la tropa de infantería, había una
carrera contra el tiempo. En el plazo de un mes, era evidente
que todo lo que me había dicho era verdad, y que todas
las razónes para esa guerra que eran dadas al público
norteamericano no eran ciertas.
Teníamos un comandante del batallón
al que nunca vi. Él llegaba en helicóptero y daba
instrucciones como "conduzca a su unidad 13 kilómetros
al norte." En las montañas centrales, 13 kilómetros
era algo que teníamos que crear con los machetes, en un
calor de más de 38 grados, llevando a cuestas 45 kilos
de equipo en un terreno escarpado y resbaladizo. El comandante
del batallón nunca tomó un machete, y después
de dar estas instrucciones volaba de nuevo a sus oficinas con
aire acondicionado en Bong-son. A menudo teníamos la fantasía
de derribar su helicóptero como una forma de aliviar nuestro
profundo resentimiento contra este déspota sin rostro .
Cuando leí que.el Comandante-Supremo de
Estados Unidos, George W. Bush, en un momento de machismo de oficina
había enviado un mensaje a las "inexistentes"
guerrillas iraquíes diciendo "que vengan," lo
primero que vino a mi mente fue el soldado veinteañero
recién casado que ya ha estado ausente del hogar por 8
meses. Participó en la invasión inicial, y le fue
dicho que estaría en casa para el 4 de julio. Se ha familiarizado
con la muerte, y todo lo que él creyó que sabía
hace un año ahora está bajo revisión. Lo
envían a las calles de Fallujah (o de alguna otra ciudad),
donde lo han tiroteado ya una o dos veces con armas automáticas
y sus nervios están de punta. Usa el uniforme Kevlar y
la armadura de cerámica, un casco Kevlar, un arnés
que lleva la carga con las municiónes, granadas, equipo
de primeros auxilios, agua, y toda otra clase de parafernalia.
Su arma pesa cuatro kilos, seis con un magazine doble. Sus botas
están forradas y su camisa de manga larga se abotona hasta
la muñeca. La temperatura supera al mediodía los
40 grados. Ha estado comiendo tres raciones MRE por día,
cuando tiene apetito en este calor, e incluso su orina está
comenzando a oler como preservativos. Los mosquitos y las moscas
son una plaga por las tardes, y probablemente pasa en vela muchas
horas, nunca durmiendo con tranquilidad. Él y sus camaradas
tienen ya los nervios destrozados. Los rumores de '"ir-a
-casa, no ir-a- casa" lo tienen en una montaña rusa
emocional. Las directrices de sus superiores son contradictorias,
absurdas y a menudo estúpidas. La población entera
iraquí le parece hostil y está desarrollando una
animosidad hacia Irak y toda su gente -- así como a los
informes oficiales.
Éste es el jóven que recibirá
las noticias de que George W. Bush, en su bien cortado traje,
con el estómago satisfecho, y desde su cómoda oficina
climatizada acaba de lanzar un reto a la '"inexistente"
resistencia iraquí.
Este presidente de facto finalmente está
viendo cómo las encuestas muestran una gran disminución
a su favor. Tal parece que la paranoia chauvinista tiene también
un límite. Su legitimidad se está erosionando ahora
que hasta la gran prensa ha descubierto que el pretexto para la
guerra fue una mentira. Después de todo, parece que fue
por el control del petróleo. Las fuerzas pacifistas se
están reagrupando así como un movimiento en contra
de la ocupación. Ahora, ejercitando su verdadero talento
-- las equivocaciones -- George W. Bush ha comenzado lo que parecía
improbable, el proceso de enajenar a las mismas tropas sobre quienes
él depende para realizar la ambición de reestructurar
al mundo por medio de las armas.
En alguna parte en Balad, o Fallujah, o Bagdad,
hay un soldado que le dice a su nuevo reemplazo, "estamos
perdiendo esta guerra."
* Stan
Goff es autor de "Hideous Dream: A Soldier's Memoir of
the US Invasion of Haiti" (Soft Skull Press, 2000) "Un
sueño horrible: Memorias de un soldado de la invasión
de los E.E.U.U. a Haití " y de su próximo libro
"Full Spectrum Disorder" (Soft Skull Press, 2003) "Espectro
del desorden completo." En 1996 se retiró del ejército
de los EE.UU. Vive en Raleigh, Carolina del Norte.
** Rubén
Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear
Age Peace Foundation (Fundación Por La Paz En La Era Nuclear).
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