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La Gran Mentira
Por David Krieger, 6 Junio 2003*
Traducción de Rubén Arvizu*

La administración Bush dijo una y otra vez al pueblo norteamericano que la guerra contra Irak era necesaria porque Saddam Hussein mentía sobre no tener armas de destrucción total. Se nos dijo que las armas de Saddam eran una amenaza inminente para Estados Unidos. Se nos aseguró que el gobierno sabía dónde podía ser localizado ese temible arsenal. Pero, después de otra guerra brutal en la cual murieron millares de civiles inocentes, la administración Bush no puede presentar ninguna evidencia que Saddam Hussein poseía armas de destrucción total.

Antes de la guerra, la administración Bush ofreció descripciones detalladas de los programas del armamento iraquí, incluyendo las famosas demandas hechas por Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de la O.N.U.

El Secretario Powell afirmó -en forma dramática, que Irak tenía un programa para enriquecer uranio, que poseía millares de litros de armas biológicas, incluyendo ántrax y botulismo, y que Irak podría lanzar un ataque con tal diabólico arsenal en un plazo muy corto. Antes de la guerra, cuando Saddam Hussein abrió sus palacios a los inspectores de la O.N.U, destruyó misiles que sobrepasaban en forma mínima las restricciones de la O.N.U y permitió que E.E.U.U. enviara sus aviones espía U-2 sobre Irak, la administración Bush dijo todo eso era muy poco y demasiado tarde. Antes de la guerra, cuando el jefe de inspectores de armamentos de la O.N.U, Hans Blix, dijo que sus inspectores recibían cada vez más cooperación de los iraquíes y solicitaba un poco más de tiempo para continuar su trabajo, George Bush dijo que él estaba impaciente. Antes de la guerra, cuando los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dijeron que no estaban listos para utilizar el uso de la fuerza contra Irak, George Bush demostró su desdén hacia el derecho internacional y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lanzando una guerra preventiva contra Irak.

El no poder encontrar armas de destrucción total después de la guerra está causando un escepticismo extenso en todo el mundo sobre la legalidad de haber provocado ese conflicto. Se ha convertido en un escándalo político importante en el Reino Unido, en donde antes de la guerra el Primer Ministro Tony Blair apoyó las demandas de la administración Bush. En el Reino Unido, Robin Cook, quien dimitió como miembro del gabinete de Blair en protesta por la guerra en Irak, ha escrito: "La Gran Bretaña entró con engaños a una guerra para desarmar una amenaza fantasma en la cual ni nuestro aliado más importante realmente creyó. La verdad es que E.E.U.U. eligió atacar Irak no porque planteaba una amenaza, sino porque sabía que era débil y esperaraba que sus militares desertaran en masa. Es una verdad que deja al gobierno británico en una posición incómoda."

Es una verdad que también deja a la nación norteamericana en una posición incómoda. Todo parece indicar que nosotros también fuimos engañados por el Sr. Bush y su administración. En una guerra que fue presentada al pueblo americano y al Congreso en base de malas representaciones, han muerto más de 170 soldados americanos, más de 5.000 inocentes civiles iraquies perdieron sus vidas, así como millares de soldados de esa nación. Como consecuencias de la guerra, los soldados de E.E.U.U. continúan siendo blanco del descontento iraquí. En la última semana han muerto más de once soldados estadounidenses.

Irak sigue siendo un lugar peligroso, pero no debido a las armas de destrucción total. Cuando E.E.U.U. y las fuerzas británicas invadieron Irak, se esperaba que Saddam Hussein iba a utilizar su diabólico armamento -si es que lo tenía. Luego, la administración Bush hizo que creyéramos que Hussein,mientras se preparaba para la invasión estadounidense o durante el ataque americano, estaba ocupado en destruir sus armas de destrucción total o desplazándolas hacia otro país.

En lugar de ofrecer una disculpa al pueblo americano por conducirlo hacia una guerra bajo pretensiones falsas,el presidente Bush ha declarado que han sido encontradas "las armas de destrucción total". Esto lo asegura en base al descubrimiento de dos laboratorios móviles, probablemente para hacer armas biológicas, pero que no contienen ninguna evidencia real, según la CIA, de que hayan sido usadas con ese propósito.

Ha demostrado más honestidad el teniente general James Conway, comandante de la 1ra Fuerza Expedicionaria de la Marina, quien indicó a los reporteros, "Entonces fue una sorpresa para mí, y ahora lo sigue siendo, que no hemos descubierto esas armas. Y no es por falta de interés, hemos revisado virtualmente cada depósito de municiones entre la frontera de Kuwait y Bagdad pero simplemente no hay nada."

El Congreso planea llevar a cabo audiencias la semana próxima sobre las lecciones aprendidas en Irak, y debe investigar a fondo los alegatos de la administración Bush con respecto a las armas iraquíes de destrucción total como pretexto para la guerra y el fracaso para localizarlas.

Estos argumentos no pueden descartarse, como lo proponen algunos miembros del Congreso, como simples exageraciones. Parecen una muy grave distorsión de los hechos presentados al pueblo americano y al mundo en general. La administración Bush tiene mucho que explicar con respecto a todo esto.

Aunque es apropiado reconocer la naturaleza tiránica del régimen de Saddam Hussein, su desprecio por los derechos humanos del pueblo iraquí no era la justificación del presidente Bush para iniciar una guerra preventiva desafiando el derecho internacional y al Consejo de Seguridad de la O.N.U . Si se comprueba que por medio de engaños se llevó adelante esta guerra el Sr. Bush puede ser acusado de conducta inapropiada en su gobierno como lo indica la Constitución.


*David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation.

*Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation.

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