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Al Borde de la Guerra
Por David Krieger*, El 7 de febrero de 2003
Traducción de Rubén Arvizu**
Estamos al borde de una guerra que sin duda será
desastrosa para el pueblo de Iraq y muy posiblemente aún
peor para el pueblo de los Estados Unidos. Escuchando la retórica
del Presidente Bush, uno no puede dejar de relacionarlo con La
Semana del Odio en la famosa obra de Orwell “1984.”
Por supuesto que Saddam Hussein es un dictador
que ha cometido atrocidades en el pasado. Claro que el pueblo
americano puede ser motivado para que odie a Saddam. Esos son
los botones que han sido oprimidos por Bush y sus consejeros militares
que están ansiosos por la guerra.
Mientras Bush apila cargos en contra de Hussein,
tropas estadounidenses toman posiciones en sus órdenes
de rodear Iraq. De acuerdo con el Presidente Bush, “Saddam
tiene los motivos, medios y el suficiente odio para amenazar al
pueblo americano.”
Pero, ¿exáctamente qué motivos
podría tener? ¿Autodestrucción? ¿El
deseo de ver la aniquilación de su pueblo y de sí
mismo? Al contrario, sus motivos parecen ser evitar la guerra
al permitir el libre acceso a los inspectores de armamentos de
las Naciones Unidas
Aún así, es fácil odiar a
Saddam, y la administración de Bush presiona para ir a
la guerra. “Los Estados Unidos,” dice el presidente,
“junto con una creciente coalición de naciones, están
resueltos a tomar cualquier acción necesaria para defendernos
y desarmar al régimen iraquí.”
Vale la pregunta de nuevo ¿cómo nos
amenaza ex´áctamente Saddam? ¿De qué
nos estamos defendiendo? Esas son algunas de las preguntas que
siguen sin tener respuesta de parte de la actual administración
y los medios de comunicación mientras Bush presiona para
ir a la guerra.
La realidad es que Iraq ha sido desarmado extensamente.
Es un blanco muy fácil para el poderío militar norteamericano,
uno mucho más sencillo que Corea del Norte.
A veces entre la enorme retórica del gobierno
americano, es difícil recordar que son los Estados Unidos
quienes poseen un arsenal de 10,000 armas nucleares y que Iraq
carece de ellas, o que es el ejército americano el que
rodea a Iraq y que Iraq hasta el momento no ha lanzado amenazas
contra la Unión Americana.
Ni la administración de Bush ni los medios
informativos americanos han prestado mucha atención a las
consecuencias de un ataque estadounidense para “desarmar”
a Saddam. Lo hacen a pesar del enorme peligro que pende sobre
el pueblo americano ya que las consecuencias serán muy
graves.
Estas incluirán la muerte de muchos inocentes
civiles iraquies así como jóvenes que componen el
ejército americano. También incluyen un creciente
odio de los Estados Unidos hacia el mundo árabe, y un correspondiente
aumento del terrorismo al igual que socavar las leyes internacionales
de la guerra y a las Naciones Unidas. La economía global
puede caer en una terrible espiral y sin duda habrán enormes
efectos adversos al medio ambiente.
Esta guerra causará el desmembramiento de
la alianza occidental. Creará un precedente para otros
líderes que querrán resolver conflictos internacionales
por medio de guerras preventivas unilaterales. Ocasionará
la proliferación de armas nucleares y otras medios de destrucción
masivos en naciones que serán amenazadas en el futuro por
Estados Unidos.
Al final, será el pueblo americano quien
pague un precio muy elevado por la malhada guerra de Bush. Seremos
las víctimas de futuros actos terroristas y nuestras libertades
civiles continuarán disminuyendo mientras se concentra
el poder en un presidente dictatorial.
No debemos perder de vista el hecho de que George
Bush no fue electo. Fue seleccionado por un pequeño grupo
de jueces conservadores de la Suprema Corte de Justicia de los
Estados Unidos. Esto hace aún más trágico
que esté conduciendo a nuestro país hacia una desastrosa
guerra.
Nelson Mandela, uno de los grandes líderes
de nuestro tiempo, expresó recientemente su opinión
sobre las políticas de la administración Bush: “Es
una tragedia lo que está ocurriendo, lo que Bush hace con
Iraq. Lo que condeno es que una nación poderosa, con un
presidente que no tiene visión, que no puede razonar con
propiedad, está conduciendo al mundo hacia un holocausto.”
Sólo el pueblo americano puede detener esta
guerra y lo hará únicamente si actúa ahora
en enormes números.
*David Krieger
es presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (www.wagingpeace.org).
Es co-editor junto con Richard Falk de The Iraq Crisis and International
Law. (La crisis de Iraq y la Ley Internacional)
**Ruben Arvizu es Director para América Latina
de la Nuclear Age Peace Foundation.
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