Desarme y Seguridad:
Una Nueva Agenda de
América Latina y el Caribe para el Próximo Milenio
Por David Krieger, Diciembre 1999
Seminario Internacional sobre Desarme
OPANAL - REPUBLICA DEL PERU - ONU
Lima, Perú - Diciembre 1- 4, 1999
Mensaje a los Delegados del Dr. David Krieger,
Presidente de Nuclear Age Peace Foundation
Estimados delegados,
Reciban el cordial saludo de una organización
que evalúa en alto grado sus esfuerzos y los de sus redecesores
para crear y mantener una zona Latinoamericana libre de armas
nucleares. Ustedes deben seguir siendo los orgullosos líderes
que mantengan a Latino América a salvo de la pesadilla
nuclear.
Pero aquí debemos dar una nota de precaución.
El estar libre de armas nucleares no significa que estén
libres del peligro que representan las armas nucleares en otras
partes del mundo. Nuestro hermoso planeta está bajo la
amenaza apocalíptica como el resultado del uso de armas
nucleares en alguna parte del planeta..
Sin duda muchos de ustedes estuvieron presentes
en 1995 durante la Conferencia de la Revisión y Extensión
del Tratado de No Proliferación, cuando el tratado fue
extendido por tiempo indefinido. En esa época, los principios
y objetivos adoptados requerían la adopción de un
tratado total de prohibición de armas nucleares para 1996,
la negociación de un tratado de supresión de materiales
fusionables y "proseguir sistematica y progresivamente los
esfuerzos para reducir globalmente las armas nucleares",
con la meta final de su total eliminación.
Desde 1995, la Corte Internacional de Justicia
dictaminó la ilegalidad de la amenaza o el uso de armas
nucleares. Dos importantes elementos fueron considerados para
esa decisión; sería ilegal bajo la ley internacional,
amenazar con o usar armas nucleares si dicha amenaza o uso violaba
la ley humanitaria internacional, y segundo, que existe la obligación
para hacer negociaciones de buena fe para un tratado de desarme
nuclear en todos los aspectos.
En la Asamblea General de la ONU ha habido un fuerte
apoyo para que las naciones nucleares cumplan con sus obligaciones
bajo el Artículo 6 del Tratado de No Proliferación,
así como con los principios y objetivos establecidos en
1995 y el dictamen de la Corte Internacional de Justicia. No obstante,
las naciones nucleares han desoido el llamado de la comunidad
internacional, probando con sus acciones que prefieren un sistema
ambiguo de "tengo" y "no tengo" y creen que
es posible continuarlo a pepetuidad. Han bloqueado las discusiones
sobre armamento nuclear en la Conferencia del Desarme y no han
dejado de indicar que dependen de su arsenal nuclear para proteger
su seguridad nacional.
En esto, las acciones de los Estados Unidos han
sido especialmente irresponsables. Estados Unidos continúa
considerando las armas nucleares como la "espina dorsal"de
su política de seguridad, demostrando un total desinterés
por la comunidad internacional, incluyendo a sus más cercanos
aliados. Aún más, Estados Unidos planea desarrollar
un sistema nacional de misiles para su defensa lo cual socavaría
el tratado antibalístico de 1972, un verdadero entente
de armas nucleares durante casi 3 décadas.
Quedan menos de seis meses para que se celebre
la Conferencia para Revisar el Tratado de Proliferación
del Año 2000 en la ciudad de Nueva York. El objetivo del
tratado considera que todos los paises del mundo no desarrollarían
armas nucleares a cambio de que las naciones nucleares eliminen
sus arsenales atómicos. Pero las naciones nucleares no
han cumplido con esta parte del pacto. El dilema al que se enfrenta
el resto del mundo es qué hacer cuando se confrontan con
ciertos estados poderosos que consistentemente fallan en mantener
sus promesas y obligaciones. Este no es un dilema trivial ya que
en él está en juego la posible aniquilación
de la vida humana en el planeta.
Les pido que analicen profundamente este dilema
y asistan a la Conferencia del Año 2000 unidos en su voluntad
de confrontar a esos estados que no han hecho honor a su palabra.
Por favor, consideren hacer las siguientes demandas a los estados
nucleares en nombre de los intereses de la humanidad, pasada,
presente y futura.
- Terminar con la amenaza nuclear desarmando y
desactivando todas las armas nucleares. Cesar cualquier prueba
nuclear y declarar una política de no ser el primero
en usar dichas armas.
- Firmar un tratado acordando la eliminación
total de las armas nucleares, una convención de armas
nucleares que supervisaría la eliminación de armas
biológicas y químicas.
- Redistribuir las inversiones en armas nucleares
y otros costosos sistemas armamentistas para ayudar a aliviar
las necesidades humanas en todo el mundo.
Pido a ustedes, los representantes de los estados
americanos, que de nuevo marquen el camino como lo han hecho con
el tratado de Tlatelolco. La meta debe ser completar el establecimiento
de zonas libres de armas nucleares en todo el planeta. Se está
agotando el tiempo para nuestro futuro colectivo si no se toman
acciones para revisar el Tratado de No Proliferación del
Año 2000. Tal vez ya no tengamos la oportunidad de continuar
observando cómo las naciones nucleares siguen desafiando
la voluntad de la comunidad internacional. El tiempo para actuar
es ahora.
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